sábado, 23 de mayo de 2015

MÚSICA CLÁSICA PARA NIÑOS: Carnaval de los animales, de Saint Saens


Un sábado más vamos a recuperar uno de esos post en los que os hablamos, comentamos, analizamos y damos pautas de escucha para que disfrutéis con vuestros niños de una obra de música clásica escrita o adaptada para niños.

Os comentaba la pasada semana que si dentro de este repertorio clásico que la tradición ha considerado apropiado, apto para niños tuviésemos que elegir las tres obras más populares, éstas serían El aprendiz de brujo (aquí), Pedro y el Lobo (aquí) y la obra de la que hoy vamos a dar cuenta, la preferida de mi hija durante mucho tiempo: El carnaval de los animales de Camille Saint- Saëns.




El Carnaval de los Animales es una obra escrita por Camille Saint Saëns en 1886, es decir en pleno Romanticismo y fue compuesta para una "extraña" formación, para un conjunto de instrumentos que no entra dentro de los cánones de las formaciones propias de la música clásica -no es ni una orquesta sinfónica, ni un cuarteto, ni una orquesta de cámara...-.

¿Cuáles son los instrumentos para los que fue creada? Aquí va la lista: dos pianos, una flauta, un clarinete, un armonium, (pocas obras de la música catalogada como clásica utilizan este instrumento), un xilófono, una celesta y cuerda (dos violines, una viola, violoncello y contrabajo). Estamos ante una formación disfrazada pues nos vamos de carnaval.




Muy bien. Sabemos el periodo histórico, los instrumentos pero ¿a qué nos vamos a enfrentar? o mejor dicho ¿qué es lo que vamos a escuchar? Pues bien, vamos a escuchar veinte minutos de estupenda y divertida música. Sí, sí, digo bien, divertida música pues lo primero que me gustaría aclarar es que esta pieza, que se compuso para un Martes de Carnaval, nació como una sátira, como parodias musicales -ahora os cuento el por qué del plural- en las que Saint Saëns se burlaba tanto de compositores importantes como de intérpretes o de los roles propios de cada instrumento e instrumentista.

Figuraos hasta que punto llegaba la burla y el maravilloso sentido del humor de Saint Saëns que el maestro prohibió que la obra llegase al conocimiento del público en general hasta su fallecimiento, por lo que mientras él vivió solo se tocó en algunas sesiones privadas.




Y, ¿por qué he hablado antes os he hablado de parodias musicales en plural? Porque los veinte minutos de música no están concebidos como una unidad sino como piezas independientes -lo que podríamos definir dentro de las formas musicales como una suit- que tiene un hilo conductor común: los animales. En resumen:


Catorces piezas independientes, dedicadas cada una de ellas a un animal que será a su vez representado por un instrumento.

Si os parece, una a una, las comentamos.

1. Introducción y marcha real del león. 

La obra comienza con los dos pianos tocando figuraciones rápidas, concretamente trinos y arpegios, sobre los que pronto aparecerá la cuerda grave -en la versión que os he puesto a cinco segundos más o menos- anticipando lo que Saint Saëns ha llamado como marcha del león -la escucháis a partir de 0'30 segundos-. No creo que os cueste mucho esfuerzo imaginar  los rugidos del rey de la selva en la música interpretada por los instrumentos de cuerda.


2. Gallinas y gallos

El animal que aquí vamos escuchar nos lo dice el título. Dura muy poquito -0'50 segundos-. Escuchadlo.




3. Hemíonos.

Hemíonos, animales también conocidos como asnos salvajes que viven en el Tibet y que tiene por característica correr muy, muy veloz. La música propuesta por Saint Saëns para representarlos un presto -esta palabra indica velocidad de la música y la pone el compositor al principio de la partitura para decir al intérprete óomo debe tocar. Por convención estas indicaciones se ponen en italiano- que además de rápido debe ser furioso. Lo tocan los pianos y lo que realmente escuchamos son escalas, escalas, escalas y más escalas como si fuera una carrera llevada a cabo por los dos pianos en la que nunca llegan alcanzarse. Toda una sátira a los pianistas.




4. Tortugas. 

Y del rapidísimo al lento como una tortuga.


En este número tenemos otra de esas parodias a las que antes hacía mención. De lo que se ríe Saint Saëns es de Offenbach,  contemporáneo suyo y uno de los compositores más influyentes y conocidos de música popular de la época. ¿Cómo lo parodia? Pues cogiendo una partitura suya, concretamente un cancán que es un baile vivaz de reputación escandalosa que se originó en el París del s. XIX y cuyas principales eran los movimientos provocativos, las patadas altas y el alzamiento y movimiento de las faldas y se lo hace tocar a los instrumentos de cuerda, a una velocidad lentísima y con un acompañamiento del piano insignificante y con bastante poco salero. La verdad que no me imagino a las cabareteras subiendo la pierna.

Si queréis escuchar la misma melodía, a la manera que Offenbach la compuso para Orfeo en los infiernos, poner el siguiente track a los 0'30 segundos. No parece la misma, ¿verdad?



5. El Elefante. 

Con todas las excusas, pero si en la orquesta sinfónica hay un instrumento pesado, difícil de llevar, con un sonido arrastrado... este es el contrabajo. Y así suena la pieza que creó para ellos. Obviamente el animal no va a ser una cigüeña, o un flamenco, animales ágiles y de patas esbeltas, sino un elefante. Para más ironías os pongo el título del fragmento de música que toma prestado para parodiar: "Danza de las sílfides" de La Condena de Fausto de Berlioz, otro compositor contemporáneo suyo.



6. Canguros

Escuchar a los pianos. Saltan, dudan, se detienen y vuelven a... saltar... Son canguros.



7. Aquarium

En el séptimo número música éterea para llevarnos al interior del mar. Los instrumentos de cuerda ondean, los pianos parecen nadar, la celesta hace centellear las gotas de agua. Si en el número anterior podíamos escuchar la manera de componer de Schumann, otro contemporáneo de Camille Saint Saëns en éste la sonoridad nos lleva a Ravel.




8. Personajes de largas orejas. 

Con este título, ¿quienes serán? Sí, sí, los burros y el instrumento que lo va a representar... horrorrrr... EL VIOLÍN. Esto sí que es mofarse del más lindo y virtuoso de cuentos instrumentos hay en la orquesta, según los violinistas, claro. Pero hay están interpretando sus rebuznos mientras el resto de la cuerda, agobiada, los sostine con notas tenidas.




9. Un cuco en el fondo del bosque

Una pieza preciosa, pura poesía. Nos la interpretan el piano y el clarinete que es ese cuco que se encuentra en el bosque.


10.


No me he olvidado del título, solamente quería que lo escucharáis antes, sin referencias. Si lo habéis hecho, habéis tenido el placer de escuchar uno de los solos de flauta más conocidos y respetados por los flautas. No es nada fácil, se necesita una importante técnica para hacerlo. Pero, rollos a parte, ¿qué animal hemos escuchado? Exacto, pájaros. Un pájaro voluble gorjeando sobre el fondo de los pianos y la cuerda. Genial la imagen conseguida. Se me olvidaba, el título: la pajarera

11. Pianistas. 

¿Pero es que son animales? Parece que sí y también parece que la opinión que tenía Saint Saëns sobre ellos no era especialmente buena. Un dato que no os he contado y que probablemente tenga mucho que ver con esta imagen de los pianistas. Saint Saëns fue todo un niño prodigio, empezó a tocar su instrumento con tan solo dos añitos y a los once ya daba conciertos en la prestigiosísima sala Pleyel. ¿Os imagináis que instrumento tocaba? Exacto, el piano.


Para Saint Saëns los pianistas eran verdaderos animales turbulentos  y en esta pieza "imitan la interpretación de un debutante y su torpeza". Y ¿qué hemos escuchado? Pues otra vez escalas, lo que más les gusta a los pianistas pero en este caso en dobles terceras con notas equivocadas, "notas falsas" sobre una cuerda que se enfanda, se irrita y gruñe por el insoportable dúo que les están haciendo escuchar los pianistas.

12. Fósiles.

En esta pieza vuelve a citar o a fosilizar si seguimos el título música ya compuesta. Pero no lo hace sólo con las obras de otros -que también, pues tenemos cita de melodías populares e incluso del aria de Rosina en El Barbero de Sevilla de Rosini- sino con una obra propia, La danza Macabra en la que se fosiliza a sí mismo con mucha gracia. Si os apetece saber sobre esta obra pinchad aquíUna obra que aunque no fue escrita para niños, cuando se la cuentas, les encanta. Os dejo las dos haber si encontráis la cita.




13. El Cisne.

Según Saint Saëns esta pieza es una gran "tontería" para los chellista una de las piezas más "maravillosas" dentro de su repertorio. El resultado un violoncello que canta, para algo se dice que es el instrumento más cercano a la voz humana, pero de una manera lánguida e incluso patética, podríamos decir. Todo ello sobre una armonía vaporosa de los pianos que al final para algunos representa la muerte del cisne y para Sains Saëns los cellistas que nos duermen. Que a nadie le siente mal, yo en mi juventud era chellista.




14. Finale.

Al final, el gran circo en el que encontraremos una especie de desfile general con las imágenes sonoras de la inmensa mayoría de los animales. Os invito a buscarlas.



Hasta aquí este Carnaval de los animales. Fantasía zoológica de Camille Sain Saëns.





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