domingo, 24 de mayo de 2015

12+1 preguntas a Pilar Mateos






Pilar Mateos nació en Valladolid en 1942. Cuenta en su biografía que por fuera creció enseguida. Estudió filosofía y letras, salió de su ciudad natal para vivir en lugares como San Sebastián, Madrid, San Lorenzo del Escorial o su querida Cádiz, pero crecer por dentro fue más trabajoso. Como tantos de nosotros tardó algunos años en aprender las cosas que de verdad importan y  hoy todavía sigue en ello, igual que sigue peleándose con las letras a las que ha dedicado toda su vida.

Ha escrito teatro, guiones de radio y televisión y una treintena de libros dirigidos a los lectores más jóvenes con los que ha obtenido algunos de los más prestigiosos galardones como el  Barco de Vapor, el Ala Delta, el Lazarillo o el Cervantes Chico que se le concedió a la totalidad de su obra en 2009.

Es un inmenso placer y un orgullo  tener hoy en RZ100 Cuentos de boca a Pilar Mateos una de las voces más audible de la literatura infantil española.

Os dejo el enlace a su web (aquí) para que sigáis disfrutando de ella.




¿Cuál es el primer libro que recuerda? 

 Se entremezclan varios relatos infantiles, algunos protagonizados por animales; todavía conservo, en trozos, El león y su corte, de Raimundo Lulio. Y El diario de una muñeca, de María Luisa Villardefrancos. Los protagonistas que influyeron en la primera parte de mi vida fueron Celia, Guillermo, Antoñita la fantástica. Los que influyeron en mi trabajo eran poetas. Los que me ayudaron a escribir teatro se llamaban Mihura y Jardiel Poncela.

 ¿Cuál es el último libro que ha comprado? 

 El último libro, sacado de una caja hace cuatro días - ya no comprados –, se titula Vivir para contarla.

Ilustración de Gerard Miquel para Lucas y Lucas.
Algar, 2007.
2º Premio Altea 1982


¿Qué párrafo ha aprendido de memoria? 

 Si prescindo de Bécquer, de Salinas, de los Machado y de Lorca, reiteraré, como tantos:
Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía habría de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. (Fue el padre de mi hijo quien me puso en las manos la primera edición. Y no pude soltarlo) 

¿De cuál de sus obras se considera más orgullosa y por qué?

Es la pregunta más difícil. Quizá de alguna novela que no ha conseguido editor; o tal vez de Gata García, que me parece una historia llena de claridad, a pesar de que silencia algunos datos y de que los hechos van sucediéndose entre incertidumbres.



¿Cuáles son sus motivaciones para seguir escribiendo? 

Lo dijo un escritor actual, aunque no estoy segura de que fuera Gumuncio. Y lo dijo mucho mejor que en mi recuerdo: ser escritor es ser más por escrito que de cualquier otro modo. No es fácil tirar la toalla. Y es desolador encontrarte en una librería de viejo, entre montañas de ejemplares y de grandes autores. Te lamentas. ¿Pero y yo qué hago escribiendo? Si eres escritora nunca dejarás de imaginar, de concebir, de garabatear apuntes, aunque no te publiquen, no te estrenen, no te lean.

Ilustración de Kike Palomo para 
El vidente.
Edelvives, 2012


¿Cómo es su rutina de trabajo? 

Antes de la rutina se produce un flechazo, el enamoramiento de un tema, una persona, una situación. Empiezo a vomitar ideas como si amontonara barro que modelar, seleccionar, rechazar, expresar, pulir, corregir…y otra vez rechazar y pulir. De jovencita nunca corregía – en lo que corrijo un cuento escribo otro -. Ahora me parece la tarea más gratificante. Es la que te permite acercarte un poco a lo que estabas buscando. Y mi rutina es intentarlo a primera hora de la mañana, que me parece la más lúcida. Y a poder ser con distancia en el tiempo sobre lo que has dado por válido.

Ilustración de Javier Serrano para Mi tío Teo
Anaya, 1987


¿Cuál es la diferencia entre un buen libro y un mal libro? 

 El trabajo literario también requiere una labor artesanal supeditada a unas normas, igual que la exposición y el desarrollo de una teoría científica o filosófica, de un libro humorístico o la comunicación con el prójimo. Lo que diferencia a la literatura quizá sea el aliento poético y la hermandad con las otras artes, el vigor de una coreografía, el colorido y la composición de una pintura; la emoción y la alegría, la sugerencia de la música, la belleza y la armonía, el poderío de la arquitectura, la calidez de las casas humildes Todo lo que puedan aportarnos otras perspectivas que las de nuestro espejo. 

Ilustración de Javier Serrano para 
El pequeño Davirón
Anaya, 1991

¿Cómo es el estilo que desearía tener?

Puestos a pedir me gustaría tener ese estilo que te sacude de vez en cuando con la lucidez o el calor de la expresión; el que consigue mayor hondura con el mismo número de palabras; el que mete en tu vida personas inesperadas La clave no está en lo que se cuenta, sino en cómo se cuenta. Me indigna que me pidan sinopsis - ¡para leer una serie de televisión te piden una sinopsis! -, o que me adelanten el argumento de una película; es como arrancar una planta de sus raíces. Ya está muerta.


Ilustración de Mauricio Gómez Morín para 
El viejo que no salía en los cuentos
Fondo de Cultura Económica, 1998.


¿Qué considera definitorio de la literatura infantil? 

 Siempre me ha parecido que lo que define la literatura infantil es la presencia del niño ante el narrador y esa consciencia del que escribe, como en la antigüedad la literatura oral requería la presencia del que escucha. Yo se con quien hablo, a quien me dirijo, como los adultos que cuentan cuentos a los niños. Y lo tomo en consideración.

Ilustración de Carmen Segovia para
Los chicos de al lado.
Anaya, 2005.


¿Por qué eligió la literatura como medio personal? 

Una amiga marroquí, de nueve años, me dijo hace poco: quiero ser deportista y bailarina de ballet. Supuse que no iba a resultarle fácil. Le pregunté: ¿Qué dice tu padre? Y contestó: No se lo he dicho. Sesenta años antes yo sí se lo dije al mío. Y se me fueron cerrando todos los caminos. No pude ser bailarina, escultora, ni actriz de teatro. Pero había algo que no podían quitarme, un bolígrafo y un cuaderno. Y los parajes que inventar. 

Ilustración de Alberto Pieruz Quintana para
 Un pelotón de mentiras.
Algar, 2005


¿Con qué autor actual le gustaría colaborar?  

Espero tener la suerte de hacer un álbum para niños a medias con la ilustradora Tesa González. Somos amigas y aún no lo hemos conseguido. 

¿Con qué autor del pasado le gustaría colaborar?

Esta es una profesión de solitarios. Más que colaborar, con ellos habría preferido admirarlos de cerca, habría antepuesto la relación humana a la artística. Pero, en la actualidad, no me vendría mal contar con la colaboración de un par de fotógrafos, de hoy y de ayer, en alguna novela: Cristina García Rodero, por ejemplo y ciertas tomas de Robert Capa.


Ilustración de Viví Escrivá pra
La bruja Mon.
SM, 1984.


¿Cuál es su próximo proyecto?

 Mi vida está en el tiempo de recapitular. Sigo corrigiendo trabajos que no se han editado. Y sobrellevando los fracasos. No hace mucho felicité a un escritor por un premio literario. Y él se refirió a lo que tenía en casa; la parte de su obra que no había salido a la luz. Ese contrapeso, dijo Yo miro toda esa cantidad de papel escrito en los armarios – no cuento los pendrives -. Y pienso: me muero inédita.



Ilustración de Javier Vázquez para Sin miedo a los brujos
Anaya, 1995



BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA

  • INFANTIL




Historias de Ninguno. SM, 1981. Segundo Premio El Barco de Vapor
Mi tío Teo. Anaya, 1987
Molinete. SM, 1984


Jeruso quiere ser gente. SM, 1982. Premio El Barco de Vapor.
La bruja del pan pringao. Algar Editorial, 1997
Zapatones. SM, 1988



La Isla Menguante. SM, 1987
Lucas y Lucas. SM, 1983. 2º Premio Altea.
¡Qué desastre de niño! SM, 1992


La tripa de Tino. Edebé, 1996
El pequeño Davirón. Anaya, 1991
Doneco teleco. Edelvives, 1987


La princesa que perdió su nombre. Edelvives, 1991.
Quisicosas. Ediciones Toromítico, 1988
La bruja Mon. SM, 1984.
Capitanes de plástico. SM, 1983.Premio Lazarillo 1982
  • JUVENIL

Un pelotón de mentiras. Algar Editorial, 2005.
El fantasma en calcetines. Edelvives, 1999. X Premio Ala Delta 1999
Barbas Jonás y los títeres acaramelados. Espasa Calpe, 1997


Sin miedo a los brujos. Anaya, 1995.
Gata García. Edebé, 1997. Premio Edebé de Literatura Infantil
Silverio el grande. Anaya, 1993


El vidente. Edelvives, 1987
La casa imaginaria. Fondo de Cultura Económica, 1994
El viejo que no salía en los cuentos. Fondo de Cultura Económica, 1998

El reloj de las buenas horas. El arca, 1996
Los chicos de al lado. Anaya, 2005
El cuento interrumpido. Noguer, 1984

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