viernes, 13 de noviembre de 2015

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Ulises y Calipso. Cuando el héroe rechaza la inmortalidad por volver junto a los suyos.





Ulises
llevaba siete años en la isla de Ogigia. Siete años en los que la ninfa Calipso con palabras engatusadoras y galanterías amorosas intentaba hacerle olvidar su pasado. Pero pese a todas las tretas utilizadas por la ninfa Ulises sólo tenía una idea obsesiva en su cabeza:

Regresar a su tierra. 
Regresar junto a los suyos.

Y mientras él lloraba amargamente su destino, en el Olimpo todos los dioses se habían reunido para hablar del futuro del héroe. 

Asamblea de veinte dioses mientras reciben a Psique 
Loggia di Psiche, 1518-19, de Rafael y su escuela.


Todos los dioses salvo uno: Poseidón que se encontraba de viaje lejos de allí. Una reunión en la que Atenea, hija de Zeus y protectora de los héroes encontró el momento perfecto para defender a Ulises.

Nuestro héroe lleva demasiado tiempo fuera de su casa. Durante los diez años que duró la guerra de Troya demostró ser un jefe valiente e ingenioso. Precisamente gracias a su ingenio salieron vencedores de esa guerra (aquí). Pero de eso han pasado ya diez años y él sigue vagando por el mundo sin poder regresar a su casa. Ya nadie en su reino recuerda lo buen rey que era: justo, prudente, velando siempre por el bien de sus súbditos... 

Zeus escuchaba con atención las palabras de Atenea. Así que en el momento en que la diosa le pidió que permitiera al héroe volver con los suyos, Zeus, el dios de dioses, le repondió:

Tienes razón hija. Su castigo ha durado demasiado. Permitámosle volver a su amada Ítaca.
Y dirigiéndose a Hermes, el mensajero de los dioses, le ordenó:

Hoy mismo irás donde la ninfa Calipso y
le trasmitirás la orden de dejar partir a Ulises



Hermes rápidamente se ató las sandalias aladas y sin demorar ni un minuto y provisto de la varita que abré y cierra los ojos de los hombres, se puso en camino hacia Ogigia, la isla de Calipso. Allí encontró Hermes a la ninfa en el interior de su cueva, tejiendo una maravillosa tela mientras cantaba. El bucólico paisaje lleno de fondosos árboles y pájaros, la imagen de la ninfa con sus rubios rizos y su blanca tez, su voz... Todo era absolutamente hechizador, su encanto subyugaba.



En cuanto vio a Hermes Calipso le reconoció y como era su constumbre le hizo tomar asiento y le ofreció néctar y ambrosía, el alimento de los dioses:

Buenos días Calipso, vengo hasta tu isla a petición de los dioses porque ha llegado la hora de que liberes a tu prisionero, Ulises. Ha llegado la hora de que el gran héroe regrese a su patria.

Y tras estas palabras Hermes desapareció dejando a Calipso rota de dolor. No era justo. Ella amaba a Ulises y lo había rescatado cuando los dioses lo habían abandonado dejándolo abandonado solo y desvalido en su isla (aquí).

Pero, ¿quién se atrevía a desobedecer las órdenes de Zeus?



La ninfa fue a la playa y encontró a Ulises, como todos los días desde hacía siete años, sentado en la arena llorando amargamente y pensando cómo podía salir de esa isla. Calipso se le acercó y le dijo:

No llores más. Ha llegado el momento de que vuelvas a tu casa. Construye una balsa con los árboles de esta isla y cuando la tengas lista dímelo y haré soplar un viento favorable para que llegues sano y salvo junto a los tuyos.

Pero antes debes escuchar mi ofrecimiento:

¿Es realmente eso lo que quieres? Todavía son muchos los peligros que has de vivir. Yo te amo y si permaneces conmigo te convertiré en inmortal. No hace falta que me respondas en este momento, piénsalo y yo acataré tu decisión.



A la mañana siguiente Ulises, antes de que los rayos del sol cubriesen la isla, ya estaba talando los árboles para construir su balsa. No tenía nada que pensar, no había dudas.

Lo que más deseaba en este mundo era volver junto a los suyos

 


Cuando la balsa estuvo dispuesta y tras despedirse de la bella Calipso, Ulises sumamente excitado se hizo a la mar.

Por fin Ulises volvía a su patria. Aunque todavía le quedan algunas penalidades por vivir. Recordemos que Poseidón no había dado su visto bueno a la decisión de los dioses...


Pero esto si os parece lo contaremos la próxima semana.













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