domingo, 2 de febrero de 2014

Música para niños: The Children Corner, de C. Debussy (2º parte)

Continuamos nuestro segundo post sobre la obra musical elegida esta semana: The children Corner del compositor francés Claude Debussy. Para aquellos que estéis interesados y no leistéis la primera, pinchando aquí accederéis a ella, para los que sí la leistéis únicamente recordaros que estamos ante suite escrita para piano entre 1906 y 1908, con la pequeña Chouchou, la hija de Debussy como destinataria principal, en la que el maestro quisó evocar la inocencia de la infancia.



Lo hizo a través de seis pequeñas piezas, seis números de los que ya os hemos adelantado los tres primeros: Dr Gradus ad Parnassum, Jimbo's Lullaby y Serenade for the Doll.


Sin más preámbulos continuamos.
 
The Snow is Dancing

La melancolía que trasmite esta pieza es innegable. Podríamos decir, como sucede en el caso de compositores como Robert Schumann que es el poeta el que nos está hablando y lo hace para describirnos la tristeza, la melancolía que sienten los niños en las tardes de invierno cuando debido al mal tiempo se les impide salir al jardín a jugar y observan desde la ventana como caen los copos de nieve.


Musicalmente dos minutos soberbios que comienzan con la caída de esos copos de nieve, monótona, persistente a lo largo de toda la pieza y sobre ella pequeños fragmentos, dulces y triste en palabras de Debussy, que nos llevan a otros tiempo, tal vez en un intento de ayudar al niño a evadirse de esa realidad que no le agrada.





The Little Shepherd

El pianista E. Roberts Schimitz en The Piano Works of Claude Debussy editado por Dover escribe lo siguiente:

No era meramente juguetes lo que [Debussy] quería ofrecer a  Chouchou, sino incentivos para la alegría!
Y así se concibe  [...] el paseo del  elefante antes de ir a dormir, la serenata que ella tendría para tocar a su muñeca , o al  pastorcito interpretando algunas canciones...

¿Qué canciones tocaría el pastorcillo? Las escuchamos a continuación pero la cita a algunas de sus obras más conocidas como Prélude à l' après midi d' un faune L' Isle joyeuse es bastante evidente.




 Golliwogg´s cake-walk

Con este último número Debussy quería reproducir los movimientos mecánicos y a tirones de una muñeca negra bailando. Para ello decide recurrir, por primera vez en su repertorio aunque no por última, a una música que venida de América se estaba poniendo de moda: hablo del jazz que en esos momentos estaba dando sus primeros pasos. 


Lo que hace realmente es poner a la muñeca a bailar el cake-walk, baile nacido en las plantaciones del sur de EE.UU que se puso de moda en torno a 1880 y que guarda similitudes con el ragtime -hay todo un debate sobre si el ragtime influyó al cake-walk o viceversa-. Lo que está claro es que Debussy utilizó las características melodías síncopas de este tipo de música, además del ritmo acentuado en los tiempos impares para crear esos movimientos mecánicos de la muñeca.  A partir de la mitad de la pieza, más o menos, parece que le va a dar cierto aire a la muñeca, le va a permitir jugar con el sentimiento y la emoción, según sus palabras este fragmento debía ser interpretado con "gran emoción". Pero serán unos segundos, la pieza finaliza igual que comenzó, a ritmo de cake-walk.


Así finaliza este The Children Corner de Claude Debussy.

Al igual que en el caso de los Cuadros de una exposición de Modest Mussorgski que veíamos el otro día, de esta pieza, escrita originalmente para piano, tenemos versión orquestal. No la hizó Debussy, la realizó su amigo Caplet pero sí que tuvo su pleno consentimiento y aprobación.

Realmente el resultado dista mucho de lo que Ravel consiguió con Los cuadros de una exposición. En el caso de estas miniaturas soportan bastante mal el tratamiento sinfónico. Para ser claros, la pieza empeora bastante. Pero no está mal conocerla, así que aquí la tenéis.


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