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jueves, 4 de febrero de 2016

ÓPERA PARA NIÑOS: Richard Wagner al alcance de los más pequeños gracias a What´s Opera, doc de Chuk Jones.

What's Opera, Doc? es un cortometraje animado dirigido por Chuck Jones y perteneciente a la serie Merrie Melodies. La historia es protagonizada por Elmer Gruñón y Bugs Bunny quienes parodian las óperas de Richard Wagner, particularmente el ciclo de El anillo del nibelungo. Un cortometraje, que en cuanto lo veáis os daréis cuenta, también es conocido como Kill the Wabbit.




El corto, considerado por muchos como la obra maestra de Chuck Jones, comienza con una la silueta de un poderoso vikingo dorado controlando una tormenta eléctrica, pero es Elmer Gruñón, eso sí disfrazado como si fuese el semidiós Siegfried. Elmer canta su famosa frase como todo un cantante de ópera, antes de llegar al agujero de Bugs Bunny. Bugs observa como Elmer ataca con una lanza su agujero gritando:  "Kill the wabbit!" ("¡Mata al conejo!"). Y es en ese momento cuando Bugs canta su frase operística tras la cual comienza la persecución (Elmer demuestra al conejo los poderes de su lanza y casco).



La persecución acaba cuando Elmer se detiene . Acaba de ver a la hermosa Valquiria Brunilda (realmente a Bugs disfrazado). Siegfried y Brunilda intercambian diálogos en una romántica escena hasta que la identidad de Bugs es descubierta cuando se le cae su casco y la peluca. Rápidamente Elmer utiliza sus poderes para atacar al conejo.



Uno de los rayo alcanza a Bugs y este yace muerto sobre una roca. Elmer ve al conejo y se siente mal por su muerte, lo toma y lleva supuestamente a Valhalla. Es en este momento en que Bugs con toda la ironía se sale de su personaje, levanta su cabeza y mira al público y dice:

 Bueno, ¿qué esperaban de una ópera? ¿un final feliz?. 



Tras verlo y disfrutarlo os cuento dónde está Wagner. O mejor qué música de Wagner, qué óperas han utilizado como banda sonora de este corto de animación. No creo que cueste mucho identificar que la imaginería con vikingos y cascos vienen de La Valquiria, la segunda ópera que compone su cicclo El Anillo de los Nibelungos presente también musicalmente en el famoso tema que Elmer grunón titulado: "Matar al wabbit, matar al wabbit, matar al wabbit" (1'34''). Y sobre qué parte de Las Valquirias está escrito este Kill the wabbit pues sobre la misma parte que la película Apocalipsis Now de Coppola hizo hiperconocida, sobre La Cabalgata de las Valquirias, que suena así interpretado por la Royal Danish Opera.



Y así en la escena del helicóptero de Apocalipsis Now.




Aunque este no es el único fragmento fácilmente identificable. Os dejo el listado de otros cinco, con una versión del fragmento en la ópera original por si queréis jugar a buscar y comparar. Espero que os guste y os sirva.

  • El corto en el principio utiliza la Obertura de El Holandés Errante.


  • En la escena de amor entre Siegfried y Brunilda o mejor dicho entre Elmer y Bugs disfrazado de Brunilda  (3'00 min.) concretamente en: O Bwünnhilde, you'w so wuvwy, (3'20 min.) "Return my love," y en la escena del final, la música pertenece a la Obertura y Coro de peregrinos de Tannhäuser.

  • La escena de ballet entre Elmer y Bugs (3'50 min.) está sacada de la Bacanal de Tannhaüser.

  • Y la famosísima llamada de la trompa de la ópera Siegfried es sobre la que está compuesta O mighty warrior of great fighting stock (1'50 min) que no es si no la  frase operística con la que empieza Bugs su interpretación en este genial corto justo antes de la persecución .




Os dejo enlaces a otros post que tal vez sean de vuestro interés.










sábado, 6 de junio de 2015

MÚSICA CLÁSICA PARA NIÑOS: Rhapsody in blue de George Gershwin

Como todos los sábados abrimos nuestro auditorio para hablaros de una obra de música clásica que estamos seguros que hará disfrutar mucho a vuestros niños. Su título Rhapsody in Blue y el compositor George Gershwin.


En los años veinte en la sociedad americana convivían distintos tipos de música. Las clases altas seguían escuchando esa música clásica, "música seria" importada de Europa que tanto prestigio tenía, pero estos mismos felices años veinte son, también y sobre todo, los años de la fiebre del jazz. La gente en ciudades como Nueva York, Chicago... abarrotaba los clubes nocturnos y las salas de baile para ver tocar, con sus bandas, a músicos como Louis Armstrong, Duke Ellington... El éxito de la nueva música era incuestionable pero pese a ello el jazz no lograba desprenderse de ese origen plebeyo y  afroamericano. 


Dos estilos de música en apariencia irreconciliables, basados en principios antagónico que nombres como George Gershwin hicieron que se diesen la mano. Y es que la obra que hoy presentamos consiguió lo que parecía imposible: fusionar el jazz y la música clásica, aunque su verdadera intención era hacer que los músicos "cultos" consideraran a esa música menor, digna de entrar en la sala de conciertos. Y vaya si  lo consiguió.


Estamos en 1924  y George Gerswhin era un reconocido compositor de música popular, concretamente de operetas y de canciones populares, al que el violinista y director  Paul Whiteman, conocido como El rey del Jazz por la popularización que consiguió del género,  encarga la composición de una obra que debía ser estrenada en un concierto anunciado bajo el rimbombante título de Experiment in Modern Music. La petición llevaba una premisa muy clara:  debía componer una obra para banda de jazz que demostrase que esa música que algunos consideran "inferior" era perfectamente equiparable a la música clásica.

En definitiva la obra tenía la no pequeña tarea de purificar el jazz lavándolo de su origen plebeyo y conseguir que fuese aceptado por las altas esferas del arte.


En los meses que siguen Gerswhin se olvida completamente del encargo hasta que tres semanas antes del concierto se ve anunciado a bombo y platillo en un periódico en el que destacan que la obra central del programa iba a ser una composición sinfónica escrita por George Gershwin. La profesionalidad del compositor hace que componga la obra en el escaso tiempo que le queda y con ella el jazz entra por la puerta grande en la sala de conciertos.

Pero esta obra no solamente supone el paso del jazz del club a la sala de conciertos sino que con ella la música de EE.UU., eterna deudora hasta este momento de la tradición europea, va a ver como nace su propia música sinfónica.


Contextualizada la pieza llega el turno de hablar de la música, pero en lugar de presentar directamente esta Rhapsody in blue, para entender mejor que es lo que hace Gershwin, yo suelo comentar primero con los chavales algunos rasgos que caracterizan la música de jazz de esos años 20:
  •  Música improvisada. El jazz a diferencia de la música clásica, que se apega de manera estructurada a una partitura escrita por un compositor que será ejecutada en cada una de sus interpretaciones buscando la mayor fidelidad a lo propuesto en ella, es una música improvisada, hay un esquema unas pautas sobre la que los músicos improvisarán en cada una de sus interpretaciones. No hay dos ejecuciones iguales es una música basada en la libre interpretación
  • Instrumentos propios del jazz. En esta música no encontramos violines y violas interpretando una melodía que es sostenida por contrabajos y fagots sino que la raíz africana mezclada con elementos occidentales está perfectamente reflejada en los instrumentos que utiliza. Instrumentos que podemos dividir en dos categorías: los que marcan el ritmo (batería y contrabajo) y los que tocan la melodía (vientos (trompeta, saxofón, clarinete...) piano y guitarra). 

  • Un buen momento para escuchar música y que ellos reconozcan quiénes son los encargados de hacer la melodía, quiénes hacen el bajo y sobre todo en qué momento la banda desaparece para dar lugar a algo diferente.


    Seguro que lo han adivinado porque a partir del min. 1'17 de esta mítica grabación de Duke Ellington en el Cotton Club empieza la sección de solos -primero guitarra, después trompeta (min 1'39), después saxo (2'05)- y con ello la tercera característica que les podéis mostrar.



  • Importancia de los solos. Los solos son el momento estelar en donde cada uno improvisa, cada músico compone la música al tiempo que la interpreta. El intérprete es el verdadero protagonista, el verdadero artífice de la obra desapareciendo con ello la imagen del compositor tal y como es entendido en la música culta occidental hasta este momento. Son secciones en las que la banda pasa a un segundo plano para dar el papel estelar a cada uno de los instrumentos melódicos.  


  • El fragmento que acabamos de escuchar es un buen ejemplo de lo que era un tema de jazz en la época. Comenzaban a tocar todos los integrantes de la formación juntos, los instrumentos melódicos interpretaban la melodía completa sobre un acompañamiento rítmico y armónico a cargo de la batería, el contrabajo, el piano... Tras esto llegaba la sección central dedicada a los solos en donde, uno a uno, los instrumentos melódicos improvisan sobre un acompañamiento que les sirve de guía. ¿Guía para qué? sería la pregunta. Porque improvisar  en este tipo de música no es tocar lo que te da la gana, no se parte de cero, sino que se  improvisa sobre melodías, armonías y ritmos que se conocen de antemano. El tema suele concluir con la banda tocando nuevamente el tema juntos.

    Otro ejemplo en este caso otro de los grandes en este caso Louis Amstrong con la Fletcher Henderson's Orchestra y el año de la grabación es precisamente el mismo que el de la Rhapsody in blue, 1924.


  • Acentuaciones sincopadas. El jazz se caracteriza por su riqueza y complejidad rítmica, basada en la polirrítmia (diferentes ritmos que se interpretan al mismo tiempo), en los contratiempos y sobre todo en el uso de la síncopa que es la acentuación de los tiempos débiles del compás.

Pues bien explicadas y escuchadas algunas de las características que definen la música de jazz de los años 20 toca decir cómo Gershwin hizo esa fusión para conseguir elevar al jazz a los altares. Y creo que una buena idea es que ellos mismos deduzcan cuáles de las características que acabamos de enunciar están presentes en esta obra.

Llegó el momento de escucharla por primera vez. Yo no les pondría la obra completa, lo dejaría para el final. Ahora en esta primera toma de contacto bastantan 2 o 3 minutos.

¿Qué es lo que han podido distinguir en la primera escucha sin problemas? Pues creo que es sencillo que perciban al menos tres ideas:

  1. La importancia dada por Gershwin a los instrumentos de viento (el clarinete es el que empieza, después los trombones, las trompas, la trompeta...) es una referencia ineludible a ese jazz que se intenta evocar.
  2. Los temas elásticos de acentuación sincopada. Mejor ejemplo que ese solo de clarinete del principio no vamos a encontrar que con su peculiar glissando tan temido  por todos los clarinetista nos coloca en el espíritu jazzístico de la partitura.
  3. El papel del piano como instrumento solista, que si lo pensamos en términos clásicos estaríamos ante un auténtico concierto para piano y orquesta pero si lo analizamos a partir del jazz es una clara alusión a esos solos donde el músico improvisa.


Y ahora la pregunta que siempre se hace, ¿estamos ante verdadero jazz? Obviamente no, en esta partitura no se improvisa, Gershwin asume la esencia de ese estilo y  escribe una obra que no da margen a la improvisación. Lo que realmente encontramos es la traducción de fórmulas propias de la música popular americana -como los blues, los espirituales negros y el jazz...- a las que Gershwing introduce dentro de su propio lenguaje para vestirlos de etiqueta.


Porque pese a ser una música escrita, no improvisada, lo que se no se le puede negar a esta Rhapsody en blue es que mantiene un espíritu, una esencia bastante fiel al espíritu original de lo que se quería evocar y esto en gran parte se debe al carácter rapsódico de la pieza y la estructura melódico-rítmica de los temas empleados. Si os parece lo explicamos.

Encajar el espíritu libre del jazz en una forma clásica no parece sencillo pero Gershwin salva este obstáculo de una manera brillante al utilizar como forma una de las más abiertas que tiene la música clásica: la rapsodia.

Por rapsodia en música entendemos una obra compuesta por retazos de diferentes obras o una fantasía con mezcla de diferentes temas y melodías en muchos casos de origen folklórico. 

Es decir una pieza muy libre en la que el compositor presenta diferentes secciones que no tienen porque tener relación entre ellas. Con esta definición el margen de acción es enorme.


Volvamos a escucharla y pensemos esta pieza como nos la describe el propio Gershwin:

Una especie de caleidoscopio musical de América, como un crisol de culturas, un intento de reflejar las peculiaridades que tiene como nación y un intento también de mostrar su  locura metropolitana.

No hay que olvidar que esta pieza es el homenaje de un neoyorquino, como es Gershwin, a su ciudad y a su estruendosa y ágil vida cotidiana. La interpretretación de esta segunda versión que hoy ponemos corre a cargo de otro grande la música americana Leonard Bernstein.




La cosa hoy está durando demasiado. Si os parece lo dejamos aquí pero os convoco para mañana en donde, además de poneros para que os podáis descargaros gratis algunas versiones, intentaré aclarar las diferentes interpretaciones que se hacen del título, el papel que jugó Gershwin en la orquestación de esta pieza ya que viene firmada por Ferde Grofe y hablaré de algunas de las muchas veces que se utilizado en el cine.

Pero no me quiero despedir sin comentar que la versión que hizo Disney en Fantasía de esta obra es estupenda para trabajarla con vuestros chavales, no sólo por la calidad que tiene sino por la manera en que trata la animación la idea de individuo (solo) y tumulto (la orquesta completa). Como no la encontrado os dejo otra curiosidad firmada por el propio Whiteman que también les gustará.




Si os ha gustado y queréis conocer el resto de obras que hemos analizado y comentado en nuestra sección Música para niños pinchad es el siguiente.



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sábado, 28 de junio de 2014

MÚSICA CLÁSICA PARA NIÑOS: Álbum de la juventud de P. I. Tchaikovsky (2º parte)

En 1878 P. I. Tchaikovsky compuso una colección de breves piezas para piano con un destinario y una función bastante particular. Su joven sobrino Bobik comenzaba a estudiar música, concretamente piano y su tío deseaba que este comienzo fuese lo más atractivo posible.

 Ilustraciones de Vera Pavlova para el Álbum de la Juventud de P. I. Tchaikovsky

Así nació este Álbum de la juventud de P. I. Tchaikovsky compuesto por veinticuatro miniaturas escritas para piano, lleno de títulos sugerentes que encierran mágicas historias y que RZ100 Cuentos de boca comenzó a publicar el pasado jueves. Para aquellos que sea su primer contacto con la obra os dejamos el enlace a nuestro primer post en el que además de explicaros cómo se gestó esta pieza y guiaros en su escucha, os presentábamos las doce primeras piezas.



Nos hemos trasladado. Encontrarás este artículo en: 





Gracias por visitarnos

domingo, 9 de febrero de 2014

Música para niños: Las mejores versiones de Pedro y el Lobo, de Prokofiev

Continuamos nuestro segundo post sobre Pedro y el lobo de Sergei Prokofiev, obra elegida esta semana dentro de nuestra sección Música para niños. Para aquellos que estéis interesados y no leistéis la primera parte, pinchando aquí accederéis a ella, para los que sí la leistéis únicamente recordaros que estamos ante un cuento musical escrito por Prokofiev en 1936, bajo petición del Teatro Central Infantil de Moscú, con un claro objetivo didáctico que debía cumplir la siguiente premisa: cultivar el gusto musical de los niños desde los primeros años de escuela.


Para tal fin Prokofiev crea un cuento musical para todas las edades en el que a cada personaje de la historia le otorga un instrumento y así el público se hace con algunos de los principales timbres de la orquesta sinfónica. 

Y como ya dijimos en el anterior post, hoy no toca hablar de la obra si no de las versiones que más les pueden gustar a los chavales. Como es obvio, por cuestión de derechos, muchas de las que me encantaría escuchar con vosotros no puedo ponerlas, pero sí reseñarlas. Al final del post os dejo tres versiones, que están libres de derechos.



Pese a que el día de su estreno la obra no obtuvo el éxito esperado  -el propio Prokofiev en sus Memorias da cuenta del excaso público asistente y lo poco efusivo que había resultado- las grabaciones, versiones, adaptaciones... que tenemos son muchísimas. Por ello ante tanta oferta se trata de concretar. Allá vamos.


VERSIONES EN CASTELLANO

Dentro de las que hay grabadas con el texto del narrador en castellano he elegido las tres siguientes:


Esta versión, perdón por la horrorosa calidad de la foto, está grabada por la orquesta Orquesta Filarmónica de Gran Canaria bajo la dirección de Pedro Halfter y con Fernando Palacios como narrador, dentro de la estupenda colección de libro-discos La mota de polvo que con gran cuidado, rigor y seriedad  acercan obras de la música clásica a los más pequeños. Volveremos a hablar de ellos porque las versiones que tienen de Sherezade de Rimsky-Korsakov o Peer Gynt de Edward Grieg, por citar algunos ejemplos, merecen mucho la pena.


Grabada en el sello Harmonia Mundi por la orquesta Saison Russe con Andrei Christiakov en la dirección y el periodista Iñaki Gabilondo como narrador tiene el atractivo añadido de contener una versión instrumental sin voz para que el/la niño/a disfruten convirtiéndose en narradores de la historia. Si pincháis aquí iréis a la página web de los 40 principales y podréis disfrutar de esta grabación.


Hace ahora veinte años la Orquesta de la Ópera de Lyon con Kent Nagaro en la dirección y el cantante Miguel Bosé como narrador grabaron otra versión de Pedro y el Lobo. De ésta lo que más me gusta es que viene acompañada de otro cuento musical estupendo, del que daremos cuenta en esta sección, Historia de Babar, el elefantito de Francis Poulenc.


PELÍCULAS de ANIMACIÓN


Por supuesto éxito asegurado si ponéis la versión animada que en 1946 grabó Walt Disney con Sterling Holloway como narrador. Una Película que ha tenido todo un recorrido dentro de Disney. Si bien se estrenó como un fragmento del largometraje Música maestro, al año siguiente se reeditaría acompañando a Fantasía, esa maravillosa película experimental sin diálogo creada a partir de siete secuencias que ilustran ocho extractos de piezas de música clásica, arreglados y dirigidos por el director de orquesta Leopold Stokowski, con la Orquesta de Filadelfia. En la década de los noventa, Disney nos la vuelve a publicar Pedro y el lobo, aunque en esta ocasión con cambios respecto a la historia original y en formato video doméstico. En Youtube tenéis la posibilidad de escuchar cada una de las versiones de las que he hablado.


En el 2006 Suzie Templeton crearía está preciosa y actual adaptación de Pedro y el Lobo que obtendría el Oscar al mejor cortometraje animado dos años después. Utilizando la técnica de stop-motion, sin un solo diálogo (desaparece la figura del narrador) y con la música de Prokofiev interpretada por la  Philharmonia Orchestra, es una opción maravillosa para verla después de haber trabajado la obra. Seguro que les gusta. Como Disney, Suzie Templeton también introduce algunos cambios en la historia, pero nada que afecta al desarrollo de la música. Os dejo el comienzo.



VERSIONES LIBRES DE DERECHOS.

La primera que os dejo es la grabada en 1941 por la All American Orchestra con Basil Rathbobe como narrador y Leopold Stokowski, -¿recordáis? el de Fantasía- en la dirección.




La segunda está interpretada por la Orquesta Filarmónica de New York. La he elegido porque al no tener narrador nos puede dar juego para trabajar de otra manera con el niño. Además el hecho de que no haya sido grabada como una unidad facilita mucho el trabajo.

1. Andantino


2. Allegro, Andantino, Come Prima


3. L'Istesso Tempo, Piu Mosso


4. Moderato, Allegro Ma Non Troppo, Moderato


5.  Poco Piu Andante

6. Andantino, Come Prima, Andante

7.  Andante Molto


8. Nervoso, Allegro, Andante


9. Allegretto, Moderato

10. Andantino, Come Prima, Meno Mosso

11. Vivo, Andante Molto, Vivo, Andante

12. Allegro, Poco Meno Mosso, Moderato


13. Allegro Moderato

14.

15. Moderato, Poco Piu Mosso, Sostenuto, Etc.

16.


Y cómo no, la tercera tiene que ser una en castellano. Aunque no somos capaces de deciros quienes son los intérpretes, cosas de archive.org, realmente la versión está muy bien.




Y para acabar, aunque por derechos no os la puedo poner, una versión que me encanta la que grabó David Bowie en 1978 con la Orquesta de Filaldelfia dirigida por Eugene Ormandy como regalo de navidad para su hijo Duncan que por aquel entonces contaba siete añitos.

sábado, 25 de enero de 2014

Música para niños: Cuadros de una exposición, de Modest Mussorgsky (parte 1)

Hoy en nuestra sala de conciertos vamos a hablar de Cuadros de una exposición. Una obra compuesta en 1874 por el compositor ruso Modest Mussorgski.


Lo primero que nos gustaría aclarar es que no es una pieza escrita para niños, pero como veréis a continuación funciona perfectamente para ellos y realmente la disfrutan imaginando con la música escenas como el carro atravesando la estepa rusa, los bulliciosos niños jugando en los jardines de las tullerías o la discusión entre el judío pobre y el judío rico.

¿Escenas narradas con música? Sí, que no os extrañe pues estamos ante un estupendo ejemplo de música programática, ese tipo de música de carácter descriptivo que tuvo su momento de mayor esplendor en el romanticismo y que tiene como objetivo evocar ideas o imágenes extra-musicales en la mente del oyente.

Y, qué evoca esta música, me preguntaréis. Pues como muy bien reza su título, los cuadros de una exposición. Pero os voy a contar primero la génesis del proyecto y será mucho más fácil situarnos.


En 1873 fallece Victor Hartmann, arquitecto y amigo personal de Modest Mussorgski. Un año después, a modo de homenaje se realiza una exposición de sus dibujos y maquetas -el propio compositor cedió obra de su colección particular- que sugiere a Mussorgski la composición de esta pieza en la que intenta evocar a partir de la música los cuadros contemplados y las sensaciones allí percibidas. 

Con la idea en la cabeza la concepción de la obra fue muy rápida y en apenas tres semanas estaba escrito el ciclo para piano que conocemos como Cuadros de una exposición.


Pero como siempre la pregunta está en el aire. ¿Si es una pieza para piano por qué vamos a escuchar en muchos de los números a una orquesta? Pues porque de la misma obra hay versiones orquestales. Sí, versiones en plural. Estamos ante una de las piezas más veces orquestada, y entre todas ellas podríamos destacar la de Touchmalov (1891) por ser la primera que se hizo, la de Leonidas Leonardi (1924), la de Serguei Gortchakov (1955), la de Vladimir Ashkenazy (1983) y por supuesto debemos destacar la de Maurice Ravel la más conocida, la que se ha impuesto en el repertorio y por tanto la que hoy escucharemos. 


¿Y la de Mussorgsky? No existe. Mussorgsky, aunque parezca extraño por la calidad de su obra y el reconocimiento que ha tenido a lo largo del s. XX,  era un músico que no tenía una formación solida detrás, un músico amateur podríamos denominarlo, por lo que le resultaba muy complicado hacerse cargo de la orquestación de una obra. De ahí que en muchas de sus composiciones la orquestación haya corrido a cargo de otros músicos, en especial  de Rimsky Korsakov.

Sin más dilación, comenzamos nuestra visita a la exposición.


La obra está compuesta como una suite de quince piezas y de estas quince piezas solamente diez tiene relación con algún cuadro de la exposición, las otras cinco son una variación de la primera: Promenade ( paseo). Ésta es la pieza que abre la suite y lo que Mussorgsky quiere sugerir con ella es ese paseo, ese el deambular de cualquiera por la exposición entre los cuadros. Por ello la misma pieza, aunque variada, aparece en distintas ocasiones enlazando diferentes cuadros. Como el propio compositor cuenta en una carta a Vladimir Stassov, su propio rostro aparece en estos paseos, si queréis escucharlo, estad atentos, porque son los dos compases con los que se abre la pieza.

Paseo.



Gnomus.



Esta pieza es un muy buen ejemplo de que Mussorgsky no pretendía hacer una reproducción musical literal de la imagen pictórica. Él partía de una sugestión insignificante, en este cuadro un cascanueces,  y pintaba a partir de ellas imágenes que correspondían con sus propios arquetipos y fascinaciones personales. En este caso Gnomus un ser  inquietante y casi denomiaco que reconocemos retratado en los instrumentos de viento que nos hacen sentir que estamos ante las convulsiones, los aullidos e incluso las claudicaciones de ese ser monstruoso que camina con las patas torcidas.

Finalizada la contemplación del primer cuadro, volvemos a deambular por la galería en busca de más imágenes que contemplar y volvemos a escuchar el paseo, en esta ocasión la variación, a cargo de la trompa, es mucho más dulce y nos deja preparados para afrontar un nuevo cuadro: El viejo castillo

El viejo castillo 

Una melodía llena de nostalgia evoca la imagen de ese castillo medieval en la que a sus puertas canta un trovador. Comienza el fagot grave, pausado, lleno de recuerdos, tal vez incluso de una manera obsesiva, para pronto (0'26 min) dar paso al tema casi elegíaco del saxofón, estamos frente al trovador. A partir de aquí un canto maravilloso, en momentos incluso dialogando con el fagot, tal vez dialogando con sus recuerdos que nos da pie a jugar al quién es quien en esta historia. En el min 1'15 tenemos un tercer motivo, más corto y evasivo en las cuerdas para completar la historia.

Un soberbio número en el que además del buen hacer de Mussorgsky se nos muestra la genialidad de Ravel como orquestador.





Un nuevo paseo -vuelve a ser interpretado por las trompetas respondidas por las tubas y por la cuerda-, se  ve interrumpido por otro cuadro, pero en este caso estamos en un parque.

Las Tullerías


Frente a la nostalgia anterior en este cuadro todo es finura y ligereza, como un juego de niños en el que Mussorgsky innova con las armonías pero en la búsqueda de una sonoridad dulce.

 Mussorgsky con este cuadro nos quiere llevar a París, al parque de las Tullerías donde escuchamos como juegan los niños, discuten, se divierten e incluso se tiran del tobogán. Debido a la ligereza musical que se busca en este número no vais a escuchar ni trompetas, ni tubas, ni trombones, que hasta ahora han tenido bastante importancia, y por instrumento de percusión sólo un pequeño triángulo.

Bydlo

Sin transición, es decir sin paseo llegamos al siguiente cuadro que nos lleva a la estepa rusa. Allí distinguiremos una carreta tirada por bueyes, (la cuerda grave y los fagots siguen rítmicamente el paso de esta pesada carreta) y sobre ella una melodía popular, robusta interpetada por la tuba.

Lo que más llama la atención de este cuadro es el juego que establece Mussorgsky con la intensidad, con lo fuerte o suave que debe intrepretarse un sonido. Gracias a ello podemos imaginarnos perfectamente  la manera en que la carreta se aproxima (el gran crescendo) y se aleja (pianísimo apenas audible).


Tras Bydlo, un nuevo tiempo de descanso, de caminar por la exposición y por ello nuevamente aparece el paseo, probablemente el más tranquilo y delicado de todos los que escuchemos, interpretado por la madera en el registro agudo que dará paso a la cuerda anunciándonos el nuevo cuadro que se avecina.

Ballet de los dos polluelos del cascarón.
De los diez cuadros de Viktor Hartmann seleccionados por Mussorgsky para esta obra, este es el único del que se conserva el original y es precisamente esta tinta china que presentamos que fue creada para la puesta en escena del ballet Trilbi. Para evocarnos esta imagen Mussorgsky creó una pieza llena de humor, toda una obra maestra, en donde las flautas, las grandes protagonistas, acompañadas de las maderas y las cuerdas son polluelos que luchan por romper el cascarón y desprenderse de él.


Lo dejamos aquí, si os ha gustado pinchando aquí iréis a los números que faltan. Mientras os dejo una versión de la obra completa para que os vayáis ambientando.






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sábado, 11 de enero de 2014

Música para niños. El Carnaval de los animales, de Camille Saint Saëns

Como ya os avanzaba el pasado miércoles, hoy vamos a comenzar una nueva sección en la que semanalmente explicaremos una obra de música clásica escrita o adaptada para niños.

Una aclaración antes de empezar. Nuestro objetivo en esta sección no es tanto contaros la vida de los compositor o hablaros de periodos históricos, -que por qué no, lo haremos- sino ofreceros pautas de escucha, herramientas con las que los papás, los profes, los abuelos... y por supuesto los niños podáis enfrentaros a esas temidas obras clásicas y las disfrutéis enormemente. Lo intentaremos hacer desde el más absoluto rigor pero con un lenguaje y una terminológia comprensible para cualquiera. Sin más comencemos. La pieza elegida para inagurar la sección: El Carnaval de los Animales. Gran fantasía zoológica del compositor francés Camille Saint Saëns.


El Carnaval de los Animales es una obra escrita por Camille Saint Saëns en 1886, es decir en pleno Romanticismo y fue compuesta para una "extraña" formación, para un conjunto de instrumentos que no entra dentro de los cánones de las formaciones propias de la música clásica -hablaremos de ello otro día pero no estamos ni ante una orquesta sinfónica, ni un cuarteto, ni una orquesta de cámara...- ¿Cuáles son estos instrumentos? Aquí va la lista: dos pianos, una flauta, un clarinete, un armonium, (pocas obras de la música catalogada como clásica utilizan este instrumento), un xilófono, una celesta y cuerda (dos violines, una viola, violoncello y contrabajo). Estamos ante una formación disfrazada pues nos vamos de carnaval.

Nos hemos trasladado. Encontrarás el Carnaval de los Animales de Saint Saëns en:





Muchas gracias por visitarnos