Mostrando entradas con la etiqueta mitologia amena. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mitologia amena. Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de septiembre de 2015

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Y tras la guerra de Troya volvemos a casa. Comienza la gran Odisea para Ulises.

La pasada semana os contaba cómo los griegos, gracias a la astucia de Ulises, habían conseguido entrar en la ciudad de Troya y vencer una guerra que ya llevaba diez años enfrentando a Griegos y Troyanos (aquí).



Pero como tantas veces sucede, la guerra saca lo peor de nosotros y los griegos, no se contentaron con vencer, sino que se comportaron de una manera bastante vergonzosa. Entraron en templos en donde no debían haber entrado, mataron a cuchillo a todos los troyanos que se encontraron en su camino y se apoderaron de mujeres y niños inocentes  a los que hicieron esclavos.

El odio, la guerra, el estar tanto tiempo lejos de sus familias les hizo mostrar su peor cara, esa de la que todos nos avergonzaríamos 

Y dejando todo devastado pusieron rumbo a su amada Grecia.


La caída de Troya por Johann Georg Trautmann


Pero los dioses, que ante todo les gusta la gente justa y honrada, cuando vieron semejante comportamiento no pudieron dejar de condenarlo y castigarlo.

Los griegos, a los que la conciencia por las tropelías cometidas
les empieza a pesar demasiado,
van a ver como la vuelta a casa se complicará y mucho. 

Esa flota vencedora y unida que ha partido de Troya en cuanto está en alta mar comienza a dispersarse y cada jefe marcará el rumbo con el que llegar a sus anheladas playas. Algunos, probablemente aquellos a los que el demonio de la guerra no les hizo cometer grandes fechorías, llegaron sanos y salvos a sus casas. Pero sobre otros, en cambio, cayó la desgracía. Muchos de ellos nunca llegaron a puerto y alguno, como el propio rey Agamenón, encontró la muerte al poco de conseguir volver a su hogar.




¿Y Ulises?, me preguntaréis. ¿También se había comportado tan horriblemente? No, Ulises, el astuto, el pícaro, no fue especialmente malvado en la conquista de Troya, aunque como partícipe en tan cruenta guerra la historia de su vuelta a casa no fue ni mucho menos sencilla.

Veinte años llevó a Ulises regresar a su amada Ítaca.

 


Veinte años en los que los dioses pusieron  a él y a la pequeña flota de doce navíos que estaba a su cargo, todo tipo de pruebas. Unas pruebas que le llevarán a un mundo fastamagórico, más allá de las fronteras conocidas,  de ese Okeanos que marcaba los límites para los griegos y en el que se las tendrá que ver con monstruos, terrores marinos, hechiceras, princesas, descensos a los infiernos, ofertas de inmortalidad... todo tipo de calamidades, vivencias, argucias en las que como dijo Jean Pierre Vernant Ulises nos mostrará que además del héroe de la astucia y la inteligencia es el héroe de la paciencia, la resistencia, la memoria y la fidelidad a uno mismo y a lo que más quiere: su mujer Penélope y su amado hijo Telémaco.

Pero  todas estas aventuras que componen la Odisea de Ulises os las contaremos a partir de la próxima semana.

Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria.

Homero, Odisea I, 1 ss.



A lo largo de las próximas semanas, pinchando cada una de las imágenes accederéis a la aventura correspondiente.

Descripción
EL CÍCLOPE, su primer enemigo
Descripción
El señor de los vientos
Descripción
Circe, la hechicera
Descripción
El reino de los muertos.
Descripción
Peligros del mar: Las Sirenas
Descripción
Peligros del mar: Escila y Caribdis
Descripción
Las vacas sagradas de Elios
Descripción
Calipso, la engatusadora
Descripción
Nausica, la hija del rey
Descripción
Ulises compite con los Feacios
Descripción
Regreso a Ítaca
Descripción
El mendigo del rincón
Descripción
El concurso de tiro con arco
Descripción
La matanza de los pretendientes
Descripción
La paz llega a Ítaca



Si te ha gustado y te apetece seguir leyendo mitos contados para niños, pincha en los siguientes enlaces.














Y estaremos encantados de encontrarte en nuestro canal abierto de Facebook o en mi página personal





jueves, 14 de mayo de 2015

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Hércules y las yeguas de Diomedes.

Euristeo se estaba poniendo realmente nervioso. Hércules conseguía salir airoso de todas las pruebas a las que se le sometía, y esto no podía ser. Debía encontrar la manera de acabar con su primo, algo debía haber en este mundo a lo que Hércules no pudiera vencer. Euristeo pensó y pensó hasta que por fin recordó que en las fonteras del norte de Grecia, en la lejana Tracia, se encontraban las yeguas mas feroces y temidas de todo el país: las yeguas de Diomedes. 




Rápidamente, sin poder disimular su alegría, hizo llamar a Hércules:

Tu próximo trabajo te llevará hasta el Palacio de Diomedes del que deberás traerme VIVAS, recuérdalo bien, sus cuatro yeguas.

La verdad es que el trabajito se las traía. Os cuento.

Diomedes fue uno de los reyes más sanguinarios y temidos de toda Grecia. Hijo de Ares, el dios de la guerra, y como éste era la viva personificación de la brutalidad, la violencia, el tumulto y la confusión. Vivía a orillas del mar Negro desde gobernaba a la tribu guerrera de los bistones. Pero su bien más preciado, su gran tesoro eran cuatro yeguas salvajes a las que quería y cuidaba como si fuesen sus hijas y a las que había convertido en antropófagas. ¿Qué significa esta palabra?

Que únicamente se alimentaban de carne humana. 
Sí, sí hombres como nosotros que les proporcionaba el propio rey. 



Cada vez que un extranjero se acercaba al reino y pedía hospitalidad la obtenía. El propio rey lo alojaba en su palacio con las mayores comodidades, pero una vez dentro y confiado, mandaba a sus sirvientes que lo atasen y se lo sirviesen a las yeguas como comida, mientras él disfrutaba orgulloso contemplando cómo sus queridas yeguas trituraban el manjar. No está mal, no.

Éstas eran las cuatro yeguas que Hércules debía llevar vivas al Palacio de Euristeo. Además, para complicar si cabe más el asunto, Diomedes había puesto todo un ejército de sirvientes que velaban por el confort y la seguridad de sus preciados animalitos.


Nadie se podía acercar a las yeguas y si alguien lo hacía rápidamente se convertía en el almuerzo de esa tarde.



Figuraos la dificultad del trabajo que esta vez Euristeo permitió que Hércules fuese acompañado de un buen contingente de voluntarios que le ayudarían en su nueva misión.


En cuanto llegaron a Tracia fueron conducidos con todos los honores al Palacio de Diomedes, donde les alojaron. Pero desde el primer momento Hércules pensó que bajo aquella hospitalidad probablemente se estuviera enmascarando una buena trampa. Así que tras disfrutar del banquete que les ofrecieron y cuando supuestamente debían retirarse a sus aposentos, Hércules dijo a sus amigos:

No os durmáis. Creo que su intención es matarnos mientras lo hacemos.
He oído decir que matan a todos su invitados para ofrecerlos como alimentos a las yeguas

Sin necesidad de mayores explicaciones todos se fueron a dormir y antes del amanecer salieron por la ventana, con el mayor de los sigilos, camino de las cuadras.




Una vez allí se llevaron una grata sorpresa pues los mozos que velaban por las yeguas todavía no se habían despertado. Así que reducirlos no se convirtió en un problema. Salvado el primer escollo, forzaron la puerta y entraron dentro de las cuadras. Lo que allí contemplaron era realmente espeluznante.

Las yeguas recostadas en una esquina seguían
devorando los brazos y las piernas de su última víctima.

Hércules y los suyos apartaron la vista ante semejante espectáculo. Lo que más les hubiese gustado era matarlas en ese mismo momento pero no podían...

Euristeo las quería vivas.



Haciendo grandes esfuerzos para vencer el asco Hércules se acercó y empezó a desatarlas de los postes a las que estaban sujetas.

Rápido llevémoslas a la playa.

Pero de repente escucharon una voz a sus espaldas.

Mis protegidas hoy estarán encantadas con semejante manjar.

Era el rey Diomedes que con su espada en la mano no podía dejar de disfrutar de la situación. Hércules se lo había puesto todavía más fácil de lo que esperaba.



Pero Hércules le miró sin tan siquiera estremecerse. Rápidamente analizó la situación. Lo primero que debía hacer era reducir a su contrincante así que congiendo un palo que tenía a su lado le golpeó en la mano haciéndole perder la espada. La situación había cambiado: en un cuerpo a cuerpo no había ningún hombre en esta tierra capaz de superar con Hércules.

Como si de una pluma se tratase Hércules cogió a Diomedes de la cintura y lo llevó hasta el comedero de las yeguas, donde lo dejo caer.

Os podéis figurar que ante el olor a carne fresca no había parentesco ni recuerdos que valiesen.

Diomedes acabó devorado vivo por sus propias yeguas.


Y, ¿qué pasó con las yeguas? Pues muerto el perro acabada la rabia. Las yeguas tras devorar a Diomedes se habían vuelto mansas y dóciles por lo que fácilmente pudieron ser conducidas a  Micenas, en donde Euristeo les esperaba, como siempre, escondido en su tinaja.

Muerto Diomedes parecía que el maleficio había acabado 
pero...


Os espero el jueves que viene con más aventuras de Hércules, el más fuerte de cuantos héroes han existido.






viernes, 17 de octubre de 2014

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Démeter y Core. O lo que el amor de una madre es capaz de hacer.

En la Mitología griega Deméter es la diosa de la naturaleza, la fecundidad y la agricultura, de la tierra cultivada que alimenta al género humano. Una importante figura que al otorgar al hombre la posibilidad de cultivar le permite pasar del estado salvaje al civilizado, pero una figura a la que también había que temer pues de ella dependían las cosechas.




Nos hemos trasladado. Encontrarás el artículo Démeter y Core. O lo que el amor de una madre es capaz de hacer en:





Muchas gracias por leernos

viernes, 3 de octubre de 2014

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Eros y Psique. La historia de amor más bonita de toda la mitología griega.

Hoy os vamos a contar una historia de amor, probablemente la más bonita de toda la mitología griega. Aquella que une a Psique (el alma) con Eros (el amor).


Cuenta la leyenda que hace muchos años había un rey que tenía tres hijas. Las tres eran bellísimas pero la belleza de la menor, Psique, era sobrehumana. Hasta tal punto que de todas partes acudían a admirarla y comenzaban a adorarla como si de una reencarnación de la diosa Afrodita se tratase.

Hemos cambiado de dirección. Encontrarás el artículo Eros y Psique. La historia de amor más bonita de toda la mitología griega en la siguiente dirección.





Muchas gracias por leernos