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viernes, 11 de marzo de 2016

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Perseo y Andrómeda, un amor desde las alturas




Perseo se sentía feliz. Gracias a la inestimable ayuda de los dioses, había conseguido lo que parecía imposible: volver con la cabeza de medusa dentro de una bolsa mágica proporcionada por las Ninfas del norte (aquí).


Aunque todavía le quedaba un largo viaje hasta alcanzar las costas de Sefiros, isla en la que le esperaba su madre desesperada pensando que había perdido a su único hijo en la complicada tarea que el malvado rey Polidectes le había encomendado (aquí).

En este viaje de vuelta, mientras sobrevolaba las costas de Palestina, algo llamó poderosamente la atención de Perseo.


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viernes, 4 de marzo de 2016

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Cómo Perseo logró acabar con Medusa, el monstruo que petrificaba con la mirada

Si recordáis la pasada semana dejábamos a nuestro héroe mitológico, Perseo habiendo aceptado un muy complicado encargo del rey Polidectes:

Lo que más ilusión me haría de este mundo es poseer la cabeza de Medusa.

Y, ¿qué tenía de particular esta cabeza para que le rey Polidectes la eligiese como su "regalo" más deseado? (aquí). Pues si os parece lo contamos.

 



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viernes, 26 de febrero de 2016

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Perseo el héroe que por amor a su madre tuvo que vérselas con la terrible Medusa.

Imaginaos una cabeza rodeada de serpientes, grandes colmillos, manos de bronce y alas de oro que le permitían volar. Imaginaos que además sus ojos eran capaces de echar chispas y que su mirada era tan penetrante, que el que la sufría se convertía en piedra. Pues bien este terrorífico y extraño personaje existe en las leyendas de la Antigua Grecia. Estamos hablando de Medusa, el terrible monstruo con el que se va a tener que  medir las fuerzas Perseo, el héroe griego que desde la pasada contamos sus andanzas (aquí).

 Benjamin Lacombe

Perseo era nieto de Acrisio, el rey Argos e hijo de la bellísima Dánae y de Zeus, el dios de dioses. Como ya contamos la pasada semana en su historia su abuelo tiene un papel fundamental pues a Acrisio el oráculo le había predicho que su nieto lo mataría y éste hizo todo lo posible primero para que no naciese y más tarde para perderle de vista.


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jueves, 15 de mayo de 2014

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Medusa o el monstruo cuya mirada petrifica.

Imaginaos una cabeza rodeada de serpientes, grandes colmillos como si de un jabalí se tratase, manos de bronce y alas de oro que le permitían volar. Imaginaos que además sus ojos eran capaces de echar chispas y que su mirada era tan penetrante, que el que la sufría se convertía en piedra. Pues bien este terrorífico y extraño personaje existe en las leyendas de la Antigua Grecia. Estamos hablando de las Górgonas o Medusa. 

 Benjamin Lacombe

Forcis y Ceto eran dos divinidades marinas, hermanos para más señas, de cuya unión nacieron varios monstruos. Hoy nos vamos a centrarnos en una de sus hijas: Medusa. Aunque realmente Medusa tenía dos hermanas: Esteno, Euríale. Las tres, conocidas como las tres górgonas, vivían en el Occidente extremo, muy cerca del reino de los muertos y os podéis figurar con las características y ese poder de convertir en piedra todo aquello cuanto miraban, que antes hemos descrito, tenían aterrorizado a todo el mundo. 


Esteno y Euríale eran inmortales, nadie podía con ellas, Medusa en cambio, era mortal y precisamente es esta mortalidad la que nos da mucho más juego. Pero para que haya juego necesitamos presentar a más protagonistas. Empecemos por dos: Perseo y Poseidón.


Si recordáis la semana pasada os comentábamos que en la mitología griega no vamos a encontrarnos un único Dios sino muchos y que al conjunto de todos estos dioses lo denominaban Panteón. También os presentamos a los dos dioses más importantes de ese panteón: Zeus y su mujer Hera (pinchad aquí si queréis acceder al post de la pasada semana). Hoy os vamos presentar a otro de esos dioses, que si os fijáis en la imagen que ponemos a continuación está al ladito de Zeus, os hablo de Poseidón, sí, sí el abuelo de la Sirenita, el hermano de Zeus, el dios del mar.


Pues bien aunque las Górgonas tenían aterrorizado a todo el mundo, tanto a mortales como inmortales, el único ser al que no le dio miedo tener una relación con Medusa,  fue precisamente a Poseidón, una unión en la que Medusa quedó embarazada. Y dejo aquí esta parte de la historia para presentaros al otro protagonista, el que va a ser capaz de acabar con Medusa: Perseo.



Perseo es un semidios en la mitología griega. ¿Qué significa ser un semidios? pues muy fácil, es hijo de un Dios, concretamente de Zeus y de una mortal Dánae. Pero para entender esta historia tenemos que ir un poquito más lejos y tenemos que hablar de su abuelo: Acrisio. A Acrisio un oráculo le había predicho que su nieto le mataría, así que para que no se cumpliera el vaticinio no se le ocurrió mejor idea que construir una cámara subterránea de bronce y encerrar a su hija Dánae dentro de ella para que no tuviera relación con ningún hombre y así no se quedase embarazada. 

 Danae de Gustav Klint

Pero con lo que no contaba el abuelo era con Zeus, capaz de las mayores artimañas con tal de hacerse con sus conquistas. En este caso, se transformó en lluvia de oro, se coló por una grita que había en el techo cámara de bronce y obtuvo el amor de Dánae, del que nacería Perseo. Durante un tiempo Danae pudo ocultar a su padre el nacimiento de Perseo, pero cuando Acrisio se dio cuenta, los arrojó a ambos al mar encerrados en un cofre de madera.

Danae y su bebé siendo rescatados

Pero obviamente Zeus no podía dejar morir a su hijo, así que pidió a Poseidón, recordad que era el rey de mar, que calmase las aguas y los naufragos fueron recogidos por un pescador de nombre Dictis, que los acogió en su casa y crió al niño como si fuese su hijo convirtiéndose en poco tiempo Perseo en un muchaho de gran belleza y valor.


Pero las cosas en la mitología siempre se complican y es eso lo que va a ocurrir en esta historia. Dictis, el pescador que acoge a Dánae y cría a Perseo era hermano de Polidectes, nos da igual este complicado nombre, lo que nos importa es que era el rey de Séfiros, la isla en la que vivían. Pues bien Polidectes se había enamorado de Dánae y aunque ella no tenía ni el más mínimo interés, él la quería conseguir a toda costa, pero no podía porque Perseo siempre andaba vigilante por ahí cerca. Como el rey, que era bastante tirano todo hay que decirlo, no se atrevía a utilizar la fuerza se le ocurrió organizar un banquete e invitar a todos sus amigos y también a  Perseo. 


En medio del banquete el rey les pregunta a sus invitados qué regalo le van a ofrecer y todos sus amigos dicen que un caballo es un buen regalo. A Perseo no se le ocurre mejor idea que ofrecerle la cabeza de la Medusa, así que que el rey encantado con alejarlo de allí para tener vía libre con su madre, le ordena ir a por ella.

Os podéis figurar que traer la cabeza de ese ser tan temido no era tarea fácil y necesitaba la ayuda de los dioses. Pero la tuvo: Hermes, os acordáis el mensajero de los dioses,  le presto sus sandalias aladas y le armó con una hoz de acero muy duro y cortante y Atenea, otra de las divinidades principales del Panteón, diosa de la guerra, la civilización y la sabiduría, le dotó con un escudo-espejo que le permitió enfrentarse a la mirada de Medusa sin convertirse en piedra. 

Y así acabó con Medusa, Perseo se elevó en el aire gracias a las sandalias aladas de Hermes mientras Atenea sostenía encima de Medusa el escudo espejo y la decapitó. 


Una vez vencida Medusa intentemos atar todos los cabos sueltos que nos quedan. Si recordáis Medusa había tenido una relación con Poseidón que la había dejado embarazada. Pues bien cuando Perseo la decapita del cuello salieron dos hijos y a uno  de ellos seguro que le conocéis. Del cuello de Medusa salió Pegaso, el caballo alado.
 

Y cómo acabó la historia de Danae y Polidectes, pues lo contamos. Tras matar a Medusa y tras muchas andanzas Perseo regresa a Séfiros la isla donde se había criado y en la que había dejado a su madre. Allí Dánae y Dictis, el pescador ¿os acordáis?, se habían refugiado en un templo huyendo del acoso de Polidectes. 


Perseo se presentó ante Polidectes y ante toda su corte, sacó la cabeza de Medusa que aun muerta seguía teniendo el mismo poder y se la mostró a todos, quedando, todos convertidos en estatuas de piedra. Una vez petrificado Polidectes hizo a Dictis rey de Sérifos, devolvió a Hermes las sandalias aladas y le dio el zurrón y el casco de Hades, y entregó la cabeza de Medusa a Atenea, que se la pondría en el centro de su escudo.


 Si os ha gustado, el próximo viernes tendréis otro monstruo mitológico. Una manera divertida y amena de  introducir a nuestros niños en el fascinante mundo de la mitología.

Pinchando en el siguiente enlace accederéis a la lista de los 20 monstruos que en las próximsa semanas comentaremos.


miércoles, 29 de mayo de 2013

15 monstruos mitológicos con los que introducir la mitología a los más pequeños

Decir que los monstruos atraen a nuestros chavales no es un gran descubrimiento, pero en RZ100 Cuentos de boca a lo largo de quince semanas decidimos utilizar ese interés natural, esa fascinación hacia lo monstruoso para introducirles en el fascinante mundo de la mitología griega.

El resultando fueron 15 post en donde con un monstruo como excusa les contábamos una leyenda mitológica en la que éste había tenido un papel estelar.  Desde las Arpías esas divinidades aladas de belleza fabulosa y larga caballera que consiguieron hacer la vida imposible a un rey de Tracia llamado Fineo, a las Sirenas que con su embaucador canto deboraban a cuantos navegantes podían hasta que un día Ulises logró escapar de sus aguas, pasando por Argos el monstruo que todo lo ve, Cerbero el perro de Hades el dios de los infiernos, Escila y Caribdis los dos monstruos marinos más voraces que nos podamos imaginar y que nos darán pie a hablaros de dos de los héroes más famosos de la mitología griega Ulises y Heracles... 

Todo esto y mucho simplemente pinchando en cada una de las imágenes


Descripción
Arpías
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Ave fénix
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Argos
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Basilisco
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Cerbero
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Caribdis
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Escila
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Esfinge
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Hidra
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Medusa
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Minotauro
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Grifo
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Quimera
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Sátiro
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Sirenas
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Pintemos un monstruo, por Leonardo da Vinci