En la antigua Grecia los sátiros eran genios de la naturaleza que habían sido incorporados al cortejo de Dionisio, el Dios del vino y del delirio místico.
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viernes, 19 de septiembre de 2014
viernes, 4 de julio de 2014
MITOLOGÍA PARA NIÑOS: "Entre Escila y Caribdis", el terrorífico estrecho de Mesina
Las Sirenas, esos seres mitad ave mitad humana que con su canto atraían a cuanto navegante pasaba por su lado para después devorarlo, no fueron los únicos monstruos con los que Ulises tuvo que verse en su viaje de regreso a Ítaca. Muy cerca de éstas, a uno y otro lado del estrecho de Mesina vivían dos de los monstruos marinos más terroríficos y voraces que os podéis imaginar. Sus nombres Escila y Caribdis.
La primera de ellas, Escila, era una mujer cuya parte inferior estaba rodeada de perros, concretamente seis feroces animales que devoraban todo cuanto se ponía a su alcance. Realmente no siempre tuvo este aspecto, se dice que era una ninfa de gran belleza de la que Glauco, un dios marino, se enamoró con locura. Glauco queriendo conseguir su amor a toda costa pidió a Circe la maga, un brebaje de amor. Lo que Glauco desconocía es que Circe también estaba enamorada de él.
La Hechicera de John William Waterhouse (1912)
La Maga irritada y enfurecida ante el rechazo de Glauco decide vengarse de su rival y en lugar de brebaje de amor preparó unas hierbas mágicas venenosas que virtió en el agua en el que se bañaba Escila. Inmediatamente Escila se transformó; la parte superior de su cuerpo siguió mantenido su belleza pero de la ingle le nacieron esos seis monstruosos perros con los que aterrorizaba al personal.
En otros lugares la transformación en monstruo tiene que ver, más que con el amor que Glauco sentía hacia ella, con Posidón, el dios del mar. Este último también estaba enamorado de ella y su mujer Anfritite, reina del mar y "la que todo lo envuelve", absolutamente celosa de este amor decidió recurrir a Circe para que metamorfosear a la desgraciada.
Sea como fuese lo cierto es que Escila se había convertido en un ser terrible cuyos perros devoraban a cuanto se arrimaban a su gruta. Cuando la nave de Ulises llegó, costeando con su barco, a la gruta en la que se guarecía este monstruo, los perros salieron y devoraron a seis de sus compañeros.
La muerte de Escila suele ser atribuida al héroe más célebre y popular de toda la mitología clásica Heracles, Hércules para los romanos. En su viaje de regreso a Micenas después de llevar con éxito el décimo de los doce trabajos que le había dispuesto Euristeo consistente en robar el ganado de Geriones -otro ser monstruoso de tres cabezas y parte superior del cuerpo tres veces más grandes que la inferior cuya riqueza estaba precisamente en los rebaños de bueyes que poseía- también tuvo que pasar por el peligroso estrecho de Mesina. En cuanto Escila les vio devoró un buen número de bueyes del rebaño que conducía. Heracles irritado ante semejante desfachatez decidió entablar combate con ella y, por supuesto, el héroe pudo con el monstruo y la mató.
Aunque según algunos éste no fue el final de Escila, pues su padre Forcis habría devuelto a la vida sirviéndose de lo mismo que la había transformado en monstruo, la magia.
Os imagináis el terror que tenía que sentir la gente cuando se enfretaba a tamaño monstruo y la liberación cuando lograban -si lo conseguían, todo hay que decirlo- salir con vida de allí. Lo que no sabían era lo que les esperaba a escasa distancia, pues en el mismo estrecho, en el lado opuesto tenían que lidiar con Caribdis, otro monstruo marino.
Estrecho de Mesina
Caribdis era hija de la tierra y del rey del dios del mar, Posidón. Durante su vida como humana había demostrado gran voracidad y un buen ejemplo de ello es que cuando Heracles pasó por el estrecho de Mesina con el rebaño de bueyes del gigante Geriones, no solamente tuvo que lidiar con Escila sino que Caribdis no se quedó corta y también robó unos cuantos bueyes para comérselos. Cuando Zeus lo vio se enfadó profundamente y la castigó fulminándola y precipitándola al mar donde se convirtió en monstruo.
¿Qué forma asumió?, os preguntaréis. Pues a diferencia de Escila que siguió conservando parte de su cuerpo de mujer con el terrorífico añadido de los seis perros, Caribdis se convirtió en un remolino marino. Tres veces al día, Caribdis absorbía agua del mar en gran cantidad, tragándose cuanto flotaba, barcos incluidos, para posteriormente devolver el agua absorbida.
Como ya sabemos Ulises tuvo que pasar en su viaje de regreso a su Ítaca natal, tras la guerra de Troya, por el estrecho de Escila. Justo acababan de superar la prueba de las sirenas (aquí), su canto se había desvanecido pero un nuevo peligro les acechaba. Ulises era plenamente consciente del lugar en el que se encontraban y de que debía tomar una decisión: debía elegir por que lado pasar. La opción que tomó fue la menos mala.
Si elegía el lado de Caribdis suponía arriesgarse a morir todos, si por el contrario pasaban cerca de Escila, con seguridad habría alguna baja, pero la gran mayoría sobreviviría. La decisión fue Escila, el espectáculo que contemplaron fue terrible, el peor jamás visto pero, pese a los seis marineros que fueron devorados por los perros de Escila, consiguieron salir de allí con vida. Aunque realmente no iba ser tan fácil librase de Caribdis, pero esa parte la contaremos otro día.
Con todo lo dicho no creo que cueste mucho llegar a la conclusión de qué significa estar "Entre Escila y Caribdis". Exacto, más o menos lo mismo que decir "Entre la espada y la pared". Uno está ante una situación sino imposible, por lo menos, complicada.
Si os ha gustado, el próximo viernes tendréis otro monstruo mitológico.
Una manera divertida y amena de introducir a nuestros niños en el
fascinante mundo de la mitología.
Pinchando en el siguiente enlace accederéis a la lista de los 20 monstruos que en las próximas semanas comentaremos.
jueves, 26 de junio de 2014
MITOLOGÍA PARA NIÑOS: El tentador canto de las sirenas
La sirenita que conocen nuestros niños y jóvenes, ese ser tierno y enamoradizo de gran belleza que en lugar de extremidades posee una cola de pez y salva a un apuesto príncipe del naufragio, relatada por Hans Christian Andersen, únicamente tiene que ver con las sirenas de las que hoy vamos a hablar en su forma, o tal vez ni en eso.
Nos hemos trasladado. Encontrarás El tentador canto de las sirenas en la siguiente dirección web:
http://rz100arte.com/monstruos-mitologicos-sirenas/
Muchas gracias por leernos
viernes, 6 de junio de 2014
MITOLOGÍA PARA NIÑOS: La Esfinge o el arte de formular enigmas
Cuando pensamos en una Esfinge nuestra cabeza rápidamente viaja a Egipto y se imagina un soberbio león recostado con el torso de un hombre y ataviado con tocado de dioses. Pues bien la Esfinge de la que hoy vamos a hablar no nos va a llevar a Egipto sino, como todos los viernes, a la Antigua Grecia pues en su mitología también encontramos una, aunque su función y apariencia dista bastante de la de Egipto.
En la mitología griega la Esfinge era un demonio que presagiaba mala suerte, muerte y destrucción. Su apariencia seguía siendo la de un león con torso humano pero, en este caso, el de una mujer, con alas cual ave rapiña y un cuerpo que acaba en cola de león o de serpiente, dependiendo de las descripciones.
Esta Esfinge tenía aterrorizada a la población de la ciudad de Tebas. Había sido enviada por Hera -¿Os acordáis de Hera? ¿La mujer de Zeus, reina de todos los dioses y
diosa del matrimonio, que os presentamos cuando hablamos de Argos, el
monstruo de los cien ojos? (si queréis leerlo pinchad aquí)- para castigar a la ciudad por el crimen que había cometido Layo. Tranquilos que os sitúo pues este personaje tiene mucho peso en la leyenda que hoy os vamos a contar.
Layo era el heredero legítimo del trono de Tebas pero había sido desterrado por Zeto y Anfión (realmente para lo que hoy nos ocupa nos dan igual estos dos nombres) y se refugio en el reino de Pélope, quien lo acoge en su corte gustoso y hospitalario.
Lo que no sabía Pélope es que Layo se iba a enamorar de su hijo y que lo iba a raptar. Os podéis imaginar que el amor entre dos personas del mismo sexo no estaba muy bien visto en este momento y que la reacción de Pélope fue todo menos comprensión. Lo que realmente hizo fue maldecirlo y con ello continuar la maldición de los Labdácidas, dicho de manera más sencilla de la familia de Layo.
La esfinge se estableció en una montaña, al oeste de la ciudad y desde allí atemorizaba a la población devorando a los traseuntes que había a su paso. Este terrorífico animal había herededado de las musas una curiosa cualidad: la de plantear enigmas. Precisamente resolviendo estos enigmas, acertijos o adivinanzas -llamadlos como queráis- era la única manera que tenían los viajeros para salvarse, pero ninguno lo había conseguido hasta el momento.
¿Qué enigmas planteaba para que nadie diese con la respuesta correcta? Pues algunos tal que así:
¿Cuál es el ser que anda ora con dos, ora con tres, ora con cuatro patas
y que, contrariamente a la ley general, es más débil cuantas más patas tiene?
o:
Son dos hermanos, uno de las cuales engendra a la otra y,
La respuesta del primer enigma "El hombre" y la del segundo "El día y la noche". Pero aunque ahora nos parezcan sencillísimos ningún habitante de Tebas había sido capaz de dar con la repuesta correcta y cuando esto sucedía la esfinge los mataba estrangulándolos con su cola, -de ahí su nombre, sphingo en griego significa “la estranguladora”- o según otras descripciones deborándolos. Ningún habitante de Tebas excepto Edipo.
Y para seguir el hilo de la leyenda debemos volver a nuestro primer protagonista, a Layo. Si recordáis lo habíamos dejado huyendo de la corte de Pélope y con una maldición encima por el crimen cometido. Pues bien está parte de la historia se queda en reposo, en stand by y consigue volver a Tebas, pues cuando los que le había usurpado su trono legítimo desaparecieron, fue llamado por la ciudad para ocupar el trono que le correspondía. Ya rey se casó con Yocasta y de esta unión nació un hijo de nombre Edipo.
Pero al nacer Edipo ya pesaba sobre él una maldición (recordad que Layo esta maldito por Pélope): Edipo mataría a su Padre. Os podéis imaginar que Layo hizo todo lo que estuvo en su mano para que el oráculo no se cumpliese: le perforó los tobillos para atarlo con una correa -de la hinchazón que le provocó está barbaridad viene su nombre: Edipo el del pie hinchado- y lo metió en una canasta y lo arrojó al mar (en otras descripciones en vez de arrojado al mar nos lo encontramos abandonado en el monte). Sea como fuere el niño fue acogido por Pólibo y criado como un hijo en su corte.
Allí pasó su infancia y adolescencia feliz, creyendo sinceramente que Pólibo era su padre. Pero cuando se hizo hombre abandonó a sus padres adoptivos y se puso a recorrer mundo. Los motivos de su abandono varían según las versiones pero lo que no cambia es que en este viaje se encuentra, en un camino estrecho con escaso sitio para pasar, con Layo, su verdadero padre.
Obviamente Edipo no tenía ni idea de que ese señor, que era el rey, cuyos lacayos le estaban ordenando que se retirase prestamente para dejarle paso, era su padre. Lo cierto es que muy rápido no se debió retirar pues el heraldo de Layo, Polifonte, indignado ante la falta de respeto de Edipo mató a unos de sus caballos. Y la reacción de Edipo fue matar a Polifonte y a Layo. La profecía se cumplía, Edipo sin saberlo mataba a su padre. De poco le sirvió a Layo haber intentado huir de su destino.
Curiosamente Edipo estaba huyendo de Delfo, donde el oráculo le había predicho que mataría a su padre y se casaría con su madre. Aunque para la segunda parte de predicción tenemos que volver a hablar de la esfinge.
Tras matar a Layo, todavía sin saber que había matado a su padre, Edipo continuó su camino y llegó a Tebas y allí se encontró con la Esfinge quien como siempre lanzó sus acertijos esperando poder acabar pronto con su nueva presa. Pero Edipo enseguida dio con las respuestas correctas y el monstruo, despechado, se precipitó desde lo alto de la roca al abismo. Triste y rápido final para un monstruo que había tenido aterrorizado a todo un pueblo. Edipo había conseguido lo que nadie liberar a Tebas de la Esfinge.
¿Os imagináis que pasó después? Pues cuando los habitantes de Tebas supieron de la hazaña de Edipo se ganó el favor de toda la ciudad y para demostrar su agradecimiento le dieron aquello que consideraban más precisado: el trono de Tebas y a la viuda de Layo, a Yocasta, como legítima esposa.
La profecía del oráculo de Delfos se cumplía:
Edipo mataría a su padre y se casaría con su madre.
Si os ha gustado, el próximo viernes tendréis otro monstruo mitológico.
Una manera divertida y amena de introducir a nuestros niños en el
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viernes, 30 de mayo de 2014
MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Las arpías, las monstruas que consiguieron hacer la vida imposible a un rey
Si alguién nos llama arpías, desde luego algo agradable no nos está diciendo, más bien lo que expresa es que somos de naturaleza codiciosa y que con arte y maña conseguimos todos lo que queremos. Pues bien el monstruo mitológico del que hoy vamos a hablar, además de compartir el nombre -Arpía (también lo veréis escrito como Harpía)- comparte bastante con esta descripción, no en vano en griego arpía significa las que raptan o las que arrebatan .
Aunque la literatura posterior nos describirá a las Arpías comos eres horrendos, como el animal más terrible que se hubiese podido engendrar, en un principio las Arpías eran divinidades aladas de belleza fabulosa y larga caballera que solían ser representadas tanto como mujeres aladas o como aves con cabeza de mujer y garras afiladas.
Sus nombres nos hablan de esa capacidad que poseían, de ese "superpoder" que les permitía volar más rápido que el viento y los pájaros: Aelo (Borrasca), Ocípete (Vuela Rápido) y Celeno (Oscura), como el cielo cuando es recorrido por una nube tempestuosa. Pero no os penséis que la posesión de este don va a ser utilizada en pos de algo bueno: las arpías son raptoras de niños y devoradoras de almas y en las descripciones que encontramos suelen desprenden a su paso un olor tan infecto que corrompen cuanto rozan. Por algo fueron las elegidas para amargar la vida a un rey de Tracia llamado Fineo. Os cuento aunque ya avanzo que ésta, como tantas leyendas mitológicas, presenta varias variantes sobre el por qué llegaron las arpías a la vida de Fineo.
La primera de ella nos dice que fueron mandadas por Helio, el Dios del sol, que se había enfadado muchísimo con Fineo cuando decidió sacrificar sus ojos, es decir quedarse ciego, para así vivir larga vida. No es extraño que el Dios del sol castigará a alguien que se negaba a ver todos sus logros.
La otra leyenda coloca a las Arpías como un castigo enviado por Zeus y para entender este castigo debemos comentar algo más sobre Fineo. Fineo, que como ya os he avanzado antes era rey de Tracia, había tenido la fortuna de obtener de Apolo el don de adivinar el futuro. Hasta aquí perfecto, pero el problema estaba en cómo utilizaba estos dones proféticos y es que lo hacía de manera realmente precisa, sin omitir en sus predicciones a los hombres los pensamientos y voluntades más íntimas de los dioses, incluidos los del propio Zeus, quien cuando ve revelados sus designios se enfada muchísimo.
Mandadas por Helio o mandadas por Zeus lo cierto es que la función de las Arpías era atormentar la vida de Fineo. Y, ¿cómo lo hacían?, ¿cómo se amarga la vida de un rey? Pues en este caso arrebatándole cualquier cosa que se pusiese ante sí, en particular los alimentos y si no se los quitaban se los ensuciaban con sus excrementos, para que no lo pudiese utilizar.
La otra leyenda coloca a las Arpías como un castigo enviado por Zeus y para entender este castigo debemos comentar algo más sobre Fineo. Fineo, que como ya os he avanzado antes era rey de Tracia, había tenido la fortuna de obtener de Apolo el don de adivinar el futuro. Hasta aquí perfecto, pero el problema estaba en cómo utilizaba estos dones proféticos y es que lo hacía de manera realmente precisa, sin omitir en sus predicciones a los hombres los pensamientos y voluntades más íntimas de los dioses, incluidos los del propio Zeus, quien cuando ve revelados sus designios se enfada muchísimo.
Mandadas por Helio o mandadas por Zeus lo cierto es que la función de las Arpías era atormentar la vida de Fineo. Y, ¿cómo lo hacían?, ¿cómo se amarga la vida de un rey? Pues en este caso arrebatándole cualquier cosa que se pusiese ante sí, en particular los alimentos y si no se los quitaban se los ensuciaban con sus excrementos, para que no lo pudiese utilizar.
¡Lo tenían desesperado y muerto de hambre!
Os podéis figurar que Fineo no podía más y lo único que quería era acabar con ellas pero no sabía cómo hasta que aparecieron en su isla los Argonautas. Y ¿quiénes son éstos?, me preguntaréis. Pues los compañeros de Jasón, el heredero legítimo del trono de Yolco (una antigua ciudad al este de Grecia) que para recuperar su trono (se lo había arrebatado su tío a su padre) inicia una travesía en busca del vellocino de oro. Toda una historia llena de pruebas y leyendas pero lo que hoy nos importa es que este viaje en busca del vellocino de oro lo hizo acompañado de los Argonautas.
Y en este viaje, tras varias escalas que los habían llevado por la isla de Lemnos, la isla de Cícico, la costa de Misia o el país de los Bélibres, acabaron llegando, sin el rumbo que debían seguir muy claro, a la costa de Tracia. Y ¿quién estaba allí? Pues sí Fineo que seguía hambriento y cada vez más desesperado ante la impotencia de no poder hacer nada contra las Arpías.
En cuanto desembarcaron los Argonautas pidieron consejo a Fineo sobre la ruta por la que debían continuar su expedición y Fineo les contestó que por supuesto les ayudaría pero antes le debían librar de las Arpías. Y los Argonautas aceptaron.
Dentro de la tripulación, que estaba formada por unos 55 miembros, se eligió a Calais y Zestes porque en su calidad de hijos Bóreas, el dios viento, eran los únicos argonautas que tenían alas y eran perfectos para luchar con las Arpías.
Pero para poder con ellas lo primero que tenían que hacer era atraerlas, y la verdad que fue muy sencillo porque en el mismo momento en que Fineo se sentó a la mesa las Arpías irrumpieron y fueron sorprendidas por Zetes y Calais que iniciaron una salvaje persecución que les obligó a emprender el vuelo.
Durante la persecución, la primera de las Arpías cayó en el río del Peloponeso, que a partir de ese momento se llamó Harpis, y la segunda logró llegar a las islas Equínades. Pero Hermes, -os acordáis, el mensajero de los dioses, el de las sandalias aladas- acudió en su ayuda y prohibió la muerte de las Arpías, pues éstas no eran sino servidoras de Zeus.
En cuanto desembarcaron los Argonautas pidieron consejo a Fineo sobre la ruta por la que debían continuar su expedición y Fineo les contestó que por supuesto les ayudaría pero antes le debían librar de las Arpías. Y los Argonautas aceptaron.
Dentro de la tripulación, que estaba formada por unos 55 miembros, se eligió a Calais y Zestes porque en su calidad de hijos Bóreas, el dios viento, eran los únicos argonautas que tenían alas y eran perfectos para luchar con las Arpías.
Pero para poder con ellas lo primero que tenían que hacer era atraerlas, y la verdad que fue muy sencillo porque en el mismo momento en que Fineo se sentó a la mesa las Arpías irrumpieron y fueron sorprendidas por Zetes y Calais que iniciaron una salvaje persecución que les obligó a emprender el vuelo.
Durante la persecución, la primera de las Arpías cayó en el río del Peloponeso, que a partir de ese momento se llamó Harpis, y la segunda logró llegar a las islas Equínades. Pero Hermes, -os acordáis, el mensajero de los dioses, el de las sandalias aladas- acudió en su ayuda y prohibió la muerte de las Arpías, pues éstas no eran sino servidoras de Zeus.
A cambio del perdón que recibieron, ellas prometieron dejar en paz al rey Fineo y se escondieron en una caverna en Creta. Por supuesto, Fineo cumplió con su parte y ayudó a los Argonautas a proseguir su camino.
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jueves, 8 de mayo de 2014
MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Argos o el monstruo que todo lo ve
¿Os imagináis ver cuando uno está dormido? Pues esto es lo que conseguía Argos, el monstruo de los 100 ojos. ¿Cómo lo hacía? Fácil, cuando nuestro monstruo dormía, cerraba la mitad de sus ojos quedando abiertos y vigilantes los otros cincuenta, que le permitían seguir viendo, de ahí que su nombre signifique el que por todos lados
ve.
Nos hemos trasladado. Encontrarás el artículo Argos, el monstruo que todo lo ve en la siguiente dirección:
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jueves, 24 de abril de 2014
Mitología para niños: Pintemos un monstruo, por Leonardo da Vinci
Comenzamos una nueva sección que publicaremos todos los viernes en la que intentaremos introducir a los más pequeños en este fascinante y atrayente mundo de la mitología. Si bien en un primer momento nos centraremos en aquello que nos toca más cercano, Grecia y Roma, esto no quita para que viajemos a otras culturas para dar cuenta de sus maravillosos mitos, leyendas y personajes leyendarios.
Argos
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miércoles, 29 de mayo de 2013
15 monstruos mitológicos con los que introducir la mitología a los más pequeños
Decir que los monstruos atraen a nuestros chavales no es un gran descubrimiento, pero en RZ100 Cuentos de boca a lo largo de quince semanas decidimos utilizar ese interés natural, esa fascinación hacia lo monstruoso para introducirles en el fascinante mundo de la mitología griega.
El resultando fueron 15 post en donde con un monstruo como excusa les contábamos una leyenda mitológica en la que éste había tenido un papel estelar. Desde las Arpías esas divinidades aladas de belleza fabulosa y larga caballera que consiguieron hacer la vida imposible a un rey de Tracia llamado Fineo, a las Sirenas que con su embaucador canto deboraban a cuantos navegantes podían hasta que un día Ulises logró escapar de sus aguas, pasando por Argos el monstruo que todo lo ve, Cerbero el perro de Hades el dios de los infiernos, Escila y Caribdis los dos monstruos marinos más voraces que nos podamos imaginar y que nos darán pie a hablaros de dos de los héroes más famosos de la mitología griega Ulises y Heracles...
Todo esto y mucho simplemente pinchando en cada una de las imágenes.
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