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miércoles, 1 de octubre de 2014

MÚSICA CLÁSICA PARA NIÑOS: El Adagio de Albinoni y la historia de un engaño musical

Seguimos en nuestro intento de mostrar las obras más famosas de la música clásica, de una manera amena e interesante, a los más jóvenes. La elegida esta semana, El Adagio de Albinoni, una obra que al igual que comentábamos con El Canon de Pachelbel o Las cuatro estaciones de Vivaldi figura en todas las listas y recopilatorios de éxitos de la música clásica. Aunque realmente figura con  un "pequeño" error pues en lugar de llamarlo El Adagio de Albinoni deberíamos decir El Adagio de Remo Giazotto.


No estoy tonta, ni os quiero hablar de otra obra. Simplemente quiero dejar claro desde las primeras líneas que este Adagio, una de las obras más populares de la música clásica, ejemplo del Barroco veneciano que a su vez ha hecho inmensamente conocido a su supuesto compositor, ni fue escrita por Albinoni ni data del s. XVIII. La obra es muchísimo más reciente, concretamente de 1945 y fue escrita por Remo Giazotto, un musicólogo, eso sí,  que dedicó parte de su vida a estudiar la obra de Albinoni.  ¿Cómo puede ser esto?, me preguntaréis. Pues os lo cuento porque estamos ante uno de los engaños musicales más curiosos que ni tan siquiera podemos denominar como plagio.


Nos hemos trasladado. Encontrarás el artículo El adagio de Albinoni y la historia de un engaño musical en:



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domingo, 28 de septiembre de 2014

MÚSICA CLÁSICA PARA NIÑOS: El Canon en Re M, de Johann Pachelbel (2º parte)

El pasado miércoles os comentábamos, en este intento de acercar a los jóvenes algunas de las obras más conocidas de la música clásica, El Canon en Re M de Johann Pachelbel.


Un post en el que como siempre, pinchando aquí podéis acceder a él, os contextualizábamos la obra, os dábamos pautas de escucha y os ofrecíamos diferentes planteamientos para podérsela acercar a los más jóvenes. Uno de ellos era jugar a las versiones y como todo lo prometido es deuda aquí van más opciones que harán mucho más interesante y atractivo el juego.

Espero que os sirvan. 

Empezamos con dos grabaciones que, como ya comentábamos el pasado miércoles, tuvieron mucho que ver con la popularización de esta obra a partir de la  década de los setenta del pasado siglo.





Tras la popularización de esta pieza llegó la fiebre. De ser una obra más del Barroco a convertirse en objeto cultural conocido universalmente por todo el mundo. El Canon de Pachelbel probablemente sea la obra más versionada, tanto utilizando las partituras y los instrumentos originales como adaptándola para otros instrumentos y otros géneros musicales. 

Os dejamos diez ejemplos que seguro hacen las delicias de vuetros alumn@s.

Orquesta sinfónica


Guitarra clásica 


Conjunto de arpas 



Arpa de copas. 


Órgano hidráulico


Versión Hip-hop 



Humorísticas.








Si os ha gustado y queréis conocer algunas otras obras de música clásica que hemos comentado para niñ@s, pinchad en el siguiente enlace.



miércoles, 23 de julio de 2014

MÚSICA CLÁSICA PARA NIÑOS: Deportes y diversiones, de Erik Satie

Tras una semana en la que nuestro auditorio ha permanecido cerrado, mil disculpas a todos, hoy volvemos a abrirlo para hablaros de una obra para piano escrita en 1914 por el compositor francés Erik Satie. Su título no podía ser más sugerente, Sports et Divertissements (Deportes y diversiones).




Nos hemos trasladado. Encontrarás Deporte y Diversiones de Erik Satie en:






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sábado, 17 de mayo de 2014

DESCARGA MÚSICA GRATIS: La Catedral Sumergida de Claude Debussy

Existe una antigua leyenda de origen celta que narra la historia de una ciudad sumergida en las gélidas aguas del Mar del Norte de nombre Ys. Se trataba de la ciudad más bella del mundo; las descripciones nos hablan de una inmensa villa de calzadas empedradas, soberbios muros, suntuosos palacios, rica en comercio y en cultivo de las artes, a la cual un enorme dique, con una única puerta de bronce cuya llave estaba en poder del rey, protegía de las mareas altas.


Pero las mismas descripciones nos dicen que Dahut, la hija del rey, era un ser egoísta, carente de virtud y piedad que en un día de tormenta e incitada por su amado, roba la llave al rey para abrir la gran puerta del dique y quedar la ciudad sumergida entre las aguas. 


Esta leyenda es la base sobre la que se inspiró Debussy para componer la Catedral Sumergida, un preludio para piano perteneciente al primero de los dos libros de Preludios, compuestos entre 1909 y 1913, integrados cada uno de ellos por 12 Preludios, ejemplo de la mejor música escrita para piano de Debussy y homenaje del compositor a Chopin y a sus Preludios, pero en este caso con un objetivo muy diferente al del compositor polaco. Para Debussy cada preludio va a ser una evocación destinada a crear una atmósfera, destinada a crear en el oyente un estado propicio para identificarse con el tema elegido, una evocación de las impresiones que ese tema genera, en el caso concreto de La catedral sumergida la leyenda de la ciudad de Ys.

Si queréis continuar leyendo el artículo en el que además de guiaros en la escucha de esta obra, os hablamos de las aperturas que trajo Debussy y del término Impresionismo musical, pinchad en el siguiente enlace.


Si lo que os apetece es escuchar la obra aquí tenéis una versión de La Catedral sumergida, Licencia Creative Commons, interpretada por Sergey Schepkin.


En el siguiente enlace podéis descargar todo el disco en el que además de La Catedral sumergida encontraréis íntegro el Primer libro de Preludios de Claude Debussy.



miércoles, 30 de abril de 2014

Música clásica para niños: Danza húngara, nº 5 de Johannes Brahms

Tras nuestros especiales de Halloween, volvemos a nuestra programación habitual, esa que comenzamos allá por el mes de septiembre con el objetivo de acercar algunas de las obras más famosas de la música clásica a nuestros niñ@s. Hoy le toca el turno a La danza húngara, nº 5 de Johannes Brahms otro de esos "grandes éxitos" de la música clásica reconocible por inmensa mayoría del público con la escucha de apenas unos compases.





Nos hemos trasladado. Encontrarás el artículo sobre la Danza Húngara nº 5 de J. Brahms en:





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domingo, 6 de abril de 2014

Música clásica para niñ@s: Sinfonía de los juguetes

Como todos los domingos abrimos nuestro auditorio para hablaros de una obra de música clásica que consideramos importante en la formación de nuestros más pequeños. La elegida hoy  La Sinfonía de los juguetes de ¿...? Comienzan las apuestas.


La Sinfonía de los juguetes es una obra del clasicismo -ese periodo de la música que va entre 1750, año en el que muere Juan Sebastian Bach y 1810- y su autoría ha sido un debate abierto durante mucho tiempo para la musicología -como se puede observar de las diferentes paternidades que leemos en las carátulas de los CD que hemos elegido como imágenes ilustrativas de este post- que parece que por fin está zanjado. Atribuida durante años a Joseph Haydn, probablemente por aquello de ser considerado el padre de la Sinfonía -ahora hablamos de qué es una Sinfonía-, a su hemano Michael e incluso a Leopold Mozart -el padre de W. A. Mozart a quien hasta hace nada se consideraba su autor más fiable-, hoy en día parece claro que esta Sinfonía de cámara con una sonoridad tan especial nació de un monje benedictino natural del Tirol de nombre Edmund Angerer (1740-1794).


Este buen señor, aunque a día de hoy sea un auténtico desconocido para el gran público, tuvo bastante éxito en su época. La obra parece que la compuso hacia 1770 y su primer título no fue Sinfonía de los juguetes sino Música de Berchtesgaden (Berchtoldsgaden Musick ) en alusión a esta zona de Baviera que en la época era una gran productora de  juguetes sonoros que se exportaban a toda Europa. El título por la que hoy la conocemos lo puso su editor, bastantes años después de la muerte de Edmund Angerer quien además deicidió cambiar la autoría otorgándosela a Joseph Haydn, muy reconocido ya en vida, lo que le iba a hacer vender muchísimos más ejemplares.
  
Aclarado este punto que tanta controversia ha dado, empecemos a hablar de los motivos por la que la traemos a nuestra lista de imprescindibles.  


Lo primero que convendría aclarar es el título ¿Por qué Sinfonía de los juguetes? Pues, como ya hemos avanzado antes, porque en ella los juguetes van a tener un papel fundamental ya que sumados a los instrumentos propios de una orquesta clásica nos vamos a encontrar un cuclillo, un ruiseñor, una carraca, trompetas de juguete, un reclamo para pájaros, un glockenspiel y una flauta de pico todos ellos creando una sonoridad muy peculiar, ácida podríamos incluso denominarla, que añadida a la trama de una sinfonía clásica, va ser perfecta para introducir a los más pequeños en este género.


Creo que ha llegado el momento de escucharla y presentérsela a los chavales. Yo lo haría jugando a adivinar, no diría nada, ni que es una obra para orquesta de cámara, ni que intervienen juguetes... Simplemente la podría y les preguntaría ¿Qué instrumentos suenan? Obviamente la cuerda la reconocerán fácilmente pero, tal vez, para poder distinguir el resto  les tengáis que ayudar.

Una cosa antes de comenzar la escucha. La obra dura aproximadamente diez minutos. A un niño de primeras nunca se le debería hacer escuchar diez minutos de música sin referencias, porque no va a escuchar nada, en menos de 30 segundos ha desconectado. Para engancharle con la sonoridad, para que descubra que en esa obra interviene con un papel estelar juguetes sonoros son suficientes uno o dos minutos máximo. Y en ese tiempo id haciéndoles preguntas, parando la música, guiándoles. Ya llegará el tiempo de que sean capaces de disfrutar de grandes intervalos de música solos, pero no al principio. No hay nada más satisfactorio que sea él el que te pida que quiere escuchar más.


Reconocidos los diferentes instrumentos que intervienen, eso sí dependiendo de la edad que tengan los chavales, creo que esta obra un buen ejemplo para contarles ¿Qué es una sinfonía?

La palabra Sinfonía etimologicamente significa sonar juntos y a lo largo de la historia de la música ha ido teniendo muchas acepciones. Normalmente no suelo remarcar en demasía la idea de los periodos históricos a los que pertenecen la obra, pero hoy, al principio, he hecho hincapié de que estabamos hablando de una obra del periodo clásico, un momento en el que se van a configurar determinadas cuestiones tal y como hoy las conocemos y una de éstas es la idea de lo que es una Sinfonía.


Desde finales del Barroco una Sinfonía es una obra escrita para orquesta, no hay una sinfonía para dos instrumentos eso lo llamaremos de otra manera, la sinfonía desde el s. XVIII va a ser una obra para orquesta estructurada en movimientos, normalmente cuatro y cada uno de ellos con un tempo y estructura diferente.

Tanto el tipo de orquesta como el número de movimientos y la estructura de ellos irá variando con los años. En este momento la orquesta es pequeñita, concretamente esta obra está escrita para cuerda, continuo, dos oboes, dos trompas, además de todos los juguetes. Es lo que llamaríamos una orquesta de cámara, pero esta orquesta irá creciendo hasta encontrarnos con las enormes orquestas sinfónicas de más 100 integrantes del Romanticismo.

 Ilustración Santiago Ríos

¿Qué es lo que puede reconocer fácilmente a partir de esta pieza? Pues los tres movimiento de los que está compuesta esta Sinfonía. Un inciso antes de nada, la estructura típica de una sinfonía, como ya hemos dicho, es que tenga cuatro movimientos, el hecho de que ésta tenga tres probablemente se debe a que no nació como sinfonía sino como cassation, una obra de ocho movimientos de los que en la actualidad únicamente tocamos estos tres. No quiero entrar en debates. Lo que considero importante es que esta obra, por esa sonoridad que le dan  los juguetes tan atrayentes para los chavales,  puede ser una buena introducción a esa idea de la sinfonía como una obra compuesta para orquesta y estructuradas en diferentes movimientos, cada uno de ellos con un tempo y unas características propias. 

En este caso concreto el primer movimiento es un Allegro, el segundo un minuet (a partir de min 4'10'') ligerito y bastante largo en el que tenemos reunidos a todos los cucus y pájaros del campo y que como buen minuet tiene un trío en la parte central con una graciosa melodía; para acabar con un tercer movimiento nuevamente allegro, con aire de caza que se construye con dos temas bastantes divertidos. Os dejo otra grabación en la que os ponen el momneto en que comineza cada movimiento.


Como anécdota os dejo otras dos versiones. La primera es de Los Proms unos conciertos de los que ya hablamos en esta sección cuando nos referimos a  Pompa y Circunstancias de Edward Elgar (aquí) en la que grandes solistas como Mstislav Rostropovich, Michael Tilson Thomas, Anne Sofie Mutter, Samuel Ramey, Pinchas Steinberg son los que se van a hacerse cargo de interpretar la parte de los juguetes.



La segunda tiene la gracia de que está interpretada por niños. No son los mejores intérpretes del mundo ni mucho menos, sus tempos, afinación... son los más correctos, es más dejan bastante que desear, pero a los chavales seguro que les gusta.




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domingo, 30 de marzo de 2014

Música clásica para Niñ@s: El aprendiz de brujo, de Paul Dukas

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Como todos los domingos abrimos nuestro auditorio para hablaros de una obra de música clásica que consideramos imprescindible en la formación de nuestros más pequeños. Hoy vamos a presentaros otro cuento musical. Su título: El aprendiz de Brujo y lo firma el compositor francés Paul Dukas.


Probablemente si tuviesemos que elegir las tres obras más populares dentro del repertorio de la música clásica que la tradición considera apropiado para los niños, éstas serían Pedro y el Lobo, de Sergei Prokofiev (pinchad aquí si queréis acceder al artículo en el que la comentamos), El Carnaval de los Animales, de Camile Saint Saëns (pinchad aquí) y la de hoy, El aprendiz de Brujo de Paul Dukas.  El por qué de esta popularidad tiene, como siempre, muchos motivos, uno muy importante es Disney, quien compró los derechos de esta música para realizar un cortometraje con el que querían recuperar la popularidad de Mickey, quien había perdido terreno frente al pato Lucas. 


Curiosamente, el proyecto era demasiado caro para limitarse a un corto por lo que decidieron hacer una película de cortos y así nació Fantasía uno de los mejores productos de Disney sin lugar a dudas, que contiene una versión estupenda de este Aprendiz de brujo que hará las delicias de los más pequeños. Pero otro de los motivos de este éxito, y por el que yo hoy la traigo a nuestro auditorio, es que está francamente bien hecha. Lo que voy a intentar explicaros a partir de ahora es cómo está escrita esta partitura-como siempre con un lenguaje preciso pero lo menos técnico que pueda- y os prometo que después de leerlo entenderéis por qué Disney nos colocó una escoba encantada, cubos de agua, un aprendiz risueño y la aparición final de un maestro que tiene que solucionar el desaguisado que ha provocado su aprendiz.


Como tantos compositores del Romanticismo desde Liszt hasta Saint Saëns, pasando por Cesar Franck, D' Indy o Modest Mussorgski entre otros muchos, Paul Dukas sucumbe en esta obra ante el género de moda, El poema sinfónico. Y ¿qué es un poema sinfónico, me preguntaréis? Pues un poema sinfónico es una obra musical, normalmente de un solo movimiento y para orquesta, en el que se desarrolla sin palabras algún tema o idea derivada de un elemento literario que puede ser un poema, un texto, un guión, un programa... en definitiva una pieza en la que a través de la música se nos "cuenta" un argumento.


La siguiente pregunta evidente que me deberíais hacer es, ¿cuál es el argumento que narra El aprendiz de Brujo? Pues aunque en un principio a muchos os parezca mentira, pues por vuestra cabeza ronde ese Mickey con la escoba que nos mostró Fantasía, el tema lo toma Dukas de la balada Der Zauberlehrling de Goethe que la podríamos resumir así:

Un joven discípulo de un maestro de brujería del que no conocemos el nombre se 
aprovecha de la ausencia de su maestro para animar una escoba mágica, a la que 
obliga a realizar, ayudado por un encantamiento el trabajo que debería haber realizado él.
 La escoba, obediente ejecuta concienzudamente su tarea que no es otra que volcar los 
cubos de agua para limpiar el laboratorio, pero lo hace con tanto ahínco que provoca una
 inundación. Cuando el discípulo se da cuenta de que todo está inundado quiere romper 
el encantamiento, para que la escoba deje de volcar cubos pero no puede porque ha olvidado 
las palabras mágicas. Desesperado no se le ocurre mejor idea que intentar destruir la escoba,
 así que coge un hacha y parte la escoba en dos pedazos, pero lejos de frenar la actividad 
con ello, enseguida las dos partes de escoba se animan y redoblan la actividad.

Cuando ya todo parece que va a ser engullido por el agua aparece el maestro y 
consigue restablecer el orden.



Perfecto me diréis, estupendo pero, ¿cómo contamos una historia con la música? Pues a través de eso que tan bien utilizará Wagner y que conoce como leit motiv, motivos conductores o ideas fijas para Berlioz que vienen a ser, explicado de una manera muy simplificada, la asociación de una melodía, de un tema o de una secuencia corta a determinado personaje, objeto o situación de la acción. En esta pieza Paul Dukas utiliza cuatro motivos.
  • Motivo  de la escoba encantada. La primera vez que aparece de una manera clara y perfecta para que se lo enseñéis a los chavales es en el minuto 1. 58 a cargo del fagot. Realmente el propio fagot  lleva desde hace unos segundos mostrándonoslo con dudas, pero para tener una idea clara del motivo esta aparición del min 1'58 es perfecta.
  • Motivo de los sortilegios. Lo interpretan la cuerda aguda, es mucho más fluido que el que escuchábamos anterioremente del fagot, porque quiere evocar la manera en la que el agua se derrama y un buen momento para dicernirlo es en el min 2'20.
  • Motivo del aprendiz. Este tema que lo encontráis en min 3'00. Se suele describir como de verbo primaveral y nos viene a mostrar el carácter alegre e imprudente del aprendiz.
  • Motivo del maestro. Se escucha claramente al final de la pieza, a cargo de los metales.
  •  
Creo que es un buen momento para que escuchemos la obra e intentemos localizar, al menos, la primera aparición de cada uno de estos motivos.




Localizados los motivos veamos ahora como el argumento se nos va ir narrando mediante la combinación, reaparición y desarrollo de estos cuatro motivos.


PRELUDIO.

Si recordáis, os he dicho que un muy buen momento para escuchar por primera vez la escoba es el min 1.58. Todo lo anterior, esos casi 2 min son una introducción realizada a partir de esbozarnos los distintos temas (motivos los hemos llamado) que va a utilizar a lo largo del poema sinfónico, pero al mismo tiempo evocando esa atmósfera inquietante, propia de un laboratorio de mago en el que suceden todo tipo de sortilegios. El preludio concluye con un trémolo de la orquesta (min 1,33) que finaliza con un corto acorde por parte de los timbales (1,39). Tras él, silencio.

EXPOSICIÓN

Y tras el silencio aparece el motivo de la escoba en el fagot. Una escoba mágica que por medio de un encantamiento del joven aprendiz va a cumplir concienzudamente con su trabajo. Pero obvimente todo encantamiento necesita un poco de tiempo, de hay que al principio, en la aparición de la escoba escuchamos dudas. ¿Cómo escuchamos dudas? Pues sencillo, durante varios compases, no escuchamos el tema completo, sino solamente el principio. La escoba lo intenta varias veces,  parece querer ponerse en funcionamiento pero le cuesta, no puede, el conjuro necesita un poco de tiempo para actuar, pero enseguida, a partir del min. 1.58 las vacilaciones dan paso al tema  del fagot. Al que podremos escuchar variado, desarrollado, en otros instrumentos en múltiples ocasiones, lo mismo que al resto de los motivos, a lo largo de todo el poema sinfónico.


En esta sección a la que hemos llamado exposición, luego explicaré por qué, también encontramos otros dos motivos. El motivo del sortilegio, que lo interpretan en el minutaje que yo os pongo, violines y violas y quiere representar el resultado de ese encantamiento al que ha sometido a la escoba, de hay que sea un motivo breve (min 2,20 a 2'22), cuya fluidez quiere evocar el agua del cubo derramada. Primeramente escuchamos sus apariciones espaciadas (primera vez 2,20, segunda 2,25, tercera 2,29), los cubos van derramando el agua poco a poco, pero el resultado del ahínco con el que trabaja la escoba lo vamos a ver muy pronto con un aumento de la intensidad y de la longitud del motivo del agua derramada ( 2,37).

Esta exposición no concluye sino cuando se nos presenta el tercero de los temas, motivo del aprendiz ese que con su frescura y viveza parece representar la alegría e inocencia del imprudente alumno (min 3,01). Aunque enseguida vemos como el carácter alegre con el que partía se va a ir tornando en excitación o tal vez sea preocupación con lo que se le avecina.

Nuevamente el golpe de la percusión nos avisa de un cambio de sección en la música. Comienza el desarrollo.

DESARROLLO

Esta sección la podemos entender como una progresión ascendente en la que van a participar muy activamente el motivo de la escoba y el motivo del aprendiz sobre un fondo sonoro construido a partir del motivo del sortilegio. La idea que nos evoca, o que a mí me viene a la cabeza es sobre un fondo sonoro que representa ese derramar continuo del agua de los cubos aparece una "lucha" entre los dos temas, entre la escoba encantada incansable y el joven aprendiz que no sabe cómo frenar su acción La culminación de la intensidad de la partitura se alcanza con cuatro acordes fortísimos de toda la orquesta.


REEXPOSICIÓN.

Tras la lucha y desarrollo de los motivos que acabamos de escuchar la sección finaliza con un golpe de hacha propiciado por el joven aprendiz a la escoba (6'11) que nos lleva a un aterrador silencio. Al igual que sucede en la historia de Goethe el golpe parte la escoba en dos, pero lejos de acabar con el encantamiento los fragmentos pronto se reaniman y redoblan la actividad. La manera en la que Dukas nos cuenta mediante la música esta parte del argumento  es sobervia. Os cuento como lo hace.

Tras ese silencio que se ha impuesto con el golpe del hacha vamos a volver a escuchar el tema de la escoba, interpretado esta vez no sólo por el fagot sino por las maderas graves en las que el clarinete bajo va a tener un papel fundamental. Y es que el tema que comienza exactamente igual que la otra vez, dubitativo, como si necesitase tiempo el encantamiento para funcionar, esta vez Dukas nos lo va a desdoblar. La música también tiene dos escobas (primera escoba min 6'39, segunda escoba 6'48) que van a trabajar con el doble de ahínco. Los motivos de estas dos escoba se van a combinar y complicar en una progresión ascendente en donde la agitación a la que se llega crece hasta el vértigo, produciendo una gran angustia en el joven aprendiz que no sabe qué hacer. La situación le supera de ahí que escuchemos su motivo sumergido sobre un motivo que hasta este momento solamente lo habíamos escuchado accesoriamente, aparece el maestro. Un tema, interpretado por los metales, que va a ir tomando cada vez más presencia hasta traer finalmente la paz (min. 8'36).

Al final, como una especie de coda, un último recuerdo a los diferentes motivos y tras el recuerdo un final que bien puede ser la carcajada de un divertido y genial Paul Dukas.


Una última cuestión antes de concluir nuestro Aprendiz de brujo. Si os fijáis hoy a las secciones les he llamado exposición, desarrollo y reexposición, términos técnicos que hacen alusión, en este caso a la forma sobre la que esta escrita la obra, que no es ni más ni menos que una forma sonata con cuatro temas. No os quiero explicar qué es una forma sonata, ya llegará el día en que lo haga, lo que quería mostrar es que pese a ese argumento basado en la balada Der Zauberlehrling de Goethe que nos narra esta obra, Paul Dukas creo una estructura formalmente perfecta, planteada desde una lógica puramente musical. 


Para acabar un video. Se trata de un trabajo realizado por Lisl Weil una artista que además de bailarina es también una estupenda dibujante al carbón. En la película con la música de Paul Dukas como banda sonora, bajo la interpretación de Tommy Scherman dibuja caracteres abstractos sobre un tablero en blanco. Una divertida y brillante manera de poner imagen a esta obra que se yuxtapone al tratamiento perfecto y maravilloso que encontraréis en la versión del Disney. 






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