lunes, 22 de septiembre de 2014

¡Qué lata de rata!, de Lauren Child



¿Quién no quiere que le quieran? Tener alguien que le cuide, alguien con el que compartir su vida, que se preocupe por él, que le acompañe cuando este enfermo... en definitiva tener un compañero incondicional.

Esto es, precisamente, lo que más desea la protagonista de ¡Qué lata de rata!, el libro que recomendamos esta semana.  El único "problemita" es que nuestra protagonista es una rata, una rata corriente, una rata callejera o como le llama la gente una

...RATA APESTOSA...
que vive en el cubo nº 3, del Callejón de la Mugre
y desde allí sueña con conseguir
algún día SER LA MASCOTA DE ALGUIEN,
ser de alguien.


Nuestra rata sabe muy bien que en esta vida compartida que ella tanto desea no todo son ventajas. En ocasiones hay que ceder como le sucede a su amiga Paqui, una chinchilla que vive Madame Fifí que aunque tiene la suerte de vivir como una reina y alimentarse todo el día a base de bombones, también tiene que aguantar que la bañen y perfumen cada semana y esto a una rata le resultaría complicado.


O como Oscar el gato siamés del señor Capitoste que aunque es un afortunado que está  muchísimo tiempo solo y puede hacer lo que le da la gana, esto en ocasiones tiene la desventaja de convertirse en un auténtico aburrimiento.



Pese a todos los incovenientes que le puedan mostrar, nuestra rata apestosa lo tiene claro: haría cualquier cosa por ser la mascota de alguien y tener un sitio fijo en el que vivir, así que decide ponerse manos a la obra. Lo primero que se le ocurre es visitar la tienda de mascotas de la señora Gorgorito para preguntarle sobre sus posibilidades de ser adoptada como animal de compañía.

Os podéis figurar que muchas esperanzas no le da, pero si una estupenda idea:

Poner un anuncio en el escaparate. Nunca se sabe.

Y así lo hace:


Y, ¿sabéis qué? Nuestra amiga consigue que don Antiparras, alguien sin mucha vista pero con un gran corazón, se fije en ella y se la lleve a su casa.


En esto de la amistad y del amor siempre a un roto para un descosido. A nuestra rata le sirvió con desearlo muy, muy fuerte y confiar en que llegaría. Probemos a hacer lo mismo.



Estupenda historia y estupendo libro, como todos los firmados por la genial Lauren Child, de la que si recordáis hace unos meses reseñamos Nunca jamás me comeré un tomate. Con su característica manera de narrar historias a partir de collages en los que superpone viñetas, estampados retros, fotografía de objetos reales... además de jugar sabiamente con la perspectiva, los tamaños, sus expresivos personajes perfilados en negro y el propio texto que se convierte en un elemento visual más con el que jugar, hace que los niños se sorprendan y se enganchen de manera inmediata. 


Figuraros hasta que punto logra conectar con el lector que anoche en mi casa cambiamos los papeles y fue mi hija quien me leyó a mí. Cuando llegamos a la mitad del libro yo, preocupada porque hoy había colegio, le dije que lo dejábamos para mañana y ella me respondió: por favor, mamí ahora no. No me hagas esto.

Por supuesto acabamos el libro. Creo que no hay mejor piropo para ningún autor. 

Al igual que pasó con Nunca jamás comeré tomates del que nació la maravillosa serie de televisión Charlie and Lola (traducida en castellano como Juan y Tolola), That pesky rat también fue adaptada a la televisión con gran éxito. 


Por si todo lo que hemos contado no os parece suficientemente atractivo, los beneficios de la venta de este libro están destinados al programa"Educación de los niños en riesgo" patrocinado por la Unesco. La verdad que más no le podemos pedir a su lectura.

Si te ha gustado y quieres que ver alguna otra de nuestras recomendaciones literarias pincha en el siguiente enlace.






domingo, 21 de septiembre de 2014

MÚSICA CLÁSICA PARA NIÑOS: Las cuatro estaciones de Vivaldi (2º parte)

Como ya os avanzábamos el pasado miércoles, las próximas semanas vamos a dedicar nuestra sección de Música clásica para niños a daros pautas, materiales, propuestas didácticas, guías de escucha, musicogramas... de algunas de las obras  más conocidas de la música clásica para que las podáis disfrutar con vuestros chavales.


Esta semana la obra elegida ha sido Las cuatro estaciones y tras un primer post en el que os contextualizábamos la obra; os comentábamos algunos de sus rasgos más destacados y cómo presentárselos a los pequeños; y os dábamos una guía de escucha del primer movimiento de La primavera.... pinchad aquí para leer el artículo, hoy lo completamos ofrenciéndoos la música para que os la podías descargar gratis, por supuesto Licencia Creative Commons y os damos dos propuestas didácticas que las podéis utilizar con franjas de edades bastante diferentes. La primera de ellas con niños de infantil de tres o cuatro años; la segunda con más mayores e incluso si la combináis con información del otro post puede serviros para la ESO. 


Al final del post os dejamos los cuatro sonetos dedicados a cada una de las estaciones que Vivaldi escribió para esta obra. Como ya os mostramos en el otro post pueden servir de guía perfecta para que los chavales y nosotros imaginemos qué nos está evocando la música.

Interpretada por la Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Herbert von Karajan y con
  Anne-Sophie Mutter como violín solista. La grabación es de 1994.



PROPUESTAS DIDÁCTICAS

INFANTIL

La obra es perfecta para introducir a niños de 3 o 4 años en la secuencia temporal que supone las estaciones del año y los cambios que en ellas se dan.


Siendo tan pequeños, en el caso de esta obra, no empezaría con la música sino comentando a partir de una lluvia de ideas qué es lo que ellos saben de las estaciones. ¿Cómo se llaman? ¿Cuántas hay? ¿Qué pasa en cada una de ellas?... Una vez contextualizada la situación pondría un fragmento, como siempre digo éste debe ser breve -no se nos puede olvidar que los niños no tienen una capacidad de atención como nosotros y necesitan guías en la escucha muy claras cuando son tan pequeños- y comenzaría nuevamente a preguntar. 

Las primeras preguntas no tendrían nada que ver con Las cuatro estaciones, sino con el tipo de música que estamos escuchando:  ¿qué tipo de música es?, ¿es una canción o tocan instrumentos?, ¿es alegre o triste?, ¿la podemos cantar o no?, ¿les gusta?, muy importante saberlo y sea cual sea la respuesta, ¿por qué?

Cuadro de Carolina Flinta
Cuando ya hallamos hablado un buen rato y llegado a la conclusión que no estamos escuchando una canción sino que es una obra con instrumentos, de eso que los mayores llaman música clásica, les pondría dos fragmentos muy diferenciados: el primero rápido y alegre, probablemente el primer minuto del 1º movimiento de La primavera, y el segundo lento, el 2º movimiento de El Invierno,  puede ser perfecto y les diría que nos tenemos que imaginar que cada uno ellos es la música de una estación del año y descubrir alguna de las cosas que pasan en las estaciones, como el frío, la lluvia, los pájaros... 


Con toda su atención ganada y haciendo gotitas de lluvia sobre un papel con los deditos, estoy segura que reconocerán los pizzicatos que representan la lluvía del invierno. Ni que decir de los pajaritos de la primavera.

 2ª PROPUESTA DIDÁCTICA

Durante mucho tiempo me dediqué a estudiar analogías entre música y pintura por ello siempre que puedo procuro mostrárselas a mis alumnos. En este caso la idea sería tomar dos obras del mismo periodo, el Barroco y del mismo tema Las Estaciones y ver cómo ha sido tratado este tema en cada uno de los autores.


Giuseppe Arcimboldo es un pintor italiano conocido por sus retratos en los que el rostro humano es representado a partir de flores, frutas, plantas, animales u objetos colocando estos objetos de tal manera que el retratado seguía siendo reconocible. Un tipo de pintura cercana a la anamorfosis que seguro que va a llamar la atención de vuestros alumnos y les va a gustar.

Pues bien Arcimboldo en  1573  pintó una serie de cuatro cuadros sobre las estaciones en donde se presentaba al retratado con elementos y colores propios de la estación a la que el cuadro hacia alusión.



El juego está servido y creo que lo pasaréis francamente bien hablando y descubriendo cuáles son los elementos que utiliza en cada cuadro para representar la estación y  por qué. Incluso si os sentís con ánimo pueden ser ellos quienes hagan unas caretas a la manera de Arcimboldo con elementos representativos de la estación elegida.



La pregunta en este punto parece clara, ¿cómo utilizo la música de Vivaldi en esta actividad? Las posibilidades son muchas, yo lo hago de varias maneras pero una que  suele funcionar muy bien es la siguiente.

Comenzáis la actividad -antes de ver el cuadro y de escuchar la música- haciendo una lista elementos que definan a cada una de las estaciones en donde demos cuenta desde la climatología, a las fiestas propias de cada estación, las cosechas, las frutas... todo lo que se os ocurra. Y buscamos cuáles han sido las utilizados por ambos artistas para describir sus estaciones intentando encontrar algún motivo que haya sido tratado en común por ambos autores. 


Obviamente si no lo ven les ayudo. A veces escuchar el ambiente pastoril y las danzas propias de la vendimia que Vivaldi utiliza en El Otoño no es igual de sencillo que imaginarse el baile de las flores y pajáritos que bailan y festejan la llegada de la primavera en el 3º movimiento de La Primavera. Pero para eso estamos nosotros.

Espero que os sirva. 

Para finalizar os dejo la traducción de los cuatro sonetos que escribió Vivaldi para indicarnos qué evocaba en cada uno de los movimiento.  Su lectura también puede ayudarles a la hora de buscar. La traducción es de David Chericián.


LA PRIMAVERA
Llegó la primavera y de contento
las aves la saludan con su canto,
y las fuentes al son del blanco viento
con dulce murmurar fluyen en tanto.


El aire cubren con su negro manto
truenos, rayos, heraldos de su adviento,
y acallándolos luego, aves sin cuento
tornan de nuevo a su canoro encanto.


Y así sobre el florido ameno prado
entre plantas y fronda murmurante
duerme el pastor con su fiel perro al lado.


De pastoral zampoña al son chispeante
danzan ninfa y pastor bajo el techado
de primavera al irrumpir brillante.


EL VERANO
Bajo dura estación del sol ardida
mústiase hombre y rebaño y arde el pino;
lanza el cuco la voz y pronto oída
responden tórtola y jilguero al trino.


Sopla el céfiro dulce y enseguida
Bóreas súbito arrastra a su vecino;
y solloza el pastor, porque aún cernida
teme fiera borrasca y su destino.


Quita a los miembros laxos su reposo
el temor a los rayos, truenos fieros,
de avispas, moscas, el tropel furioso.


Sus miedos por desgracia son certeros.
Truena y relampaguea el cielo y grandioso
troncha espigas y granos altaneros.


EL OTOÑO
Celebra el aldeano a baile y cantos
de la feliz cosecha el bienestar,
y el licor de Baco abusan tantos
que termina en el sueño su gozar.


Deben todos trocar bailes y cantos:
El aire da, templado, bienestar,
y la estación invita tanto a tantos
de un dulcísimo sueño a bien gozar.


Al alba el cazador sale a la caza
con cuernos, perros y fusil, huyendo
corre la fiera, síguenle la traza;


Ya asustada y cansada del estruendo
de armas y perros, herida amenaza
harta de huir, vencida ya, muriendo.


EL INVIERNO
Temblar helado entre las nieves frías
al severo soplar de hórrido viento,
correr golpeando el pié cada momento;
de tal frió trinar dientes y encinas.


Pasar al fuego alegres, quietos días
mientras la lluvia fuera baña a ciento;
caminar sobre hielo a paso lento
por temor a caer sin energías.


Fuerte andar, resbalar, caer a tierra,
de nuevo sobre el hielo ir a zancadas
hasta que el hielo se abra en la porfía.


Oír aullar tras puertas bien cerradas
Siroco, Bóreas, todo viento en guerra.
Esto es invierno, y cuánto da alegría.

Si os ha gustado y queréis conocer algunas otras obras de música clásica que hemos comentado para niñ@s, pinchad en el siguiente enlace.


viernes, 19 de septiembre de 2014