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lunes, 20 de octubre de 2014

El bunyip, de Jenny Warner y Ron Brooks

La recomendación literaria de esta semana es un precioso cuento existencialista, ya todo un clásico podríamos decir,  sobre la identidad. Lo firman Jenny Warner (texto) y Ron Brooks (ilustraciones) y su título, El Bunyinp.

 

El protagonista de esta historia es un animal mitológico que aparece en múltiples leyendas del folclore y de las tradiciones orales australianas, el Bunyip. Se trata de un monstruo acúatico que habita en los pantanos, en las bocas de los ríos e inclusive puede aparecer en fosos.


Normalmente este animal suele permanecer quieto durante mucho tiempo a la espera de que llegue su presa o su momento, como en nuestra historia. Porque pese a ser bastante temidos por su carácter sanguinario el bunyip que nos presenta Jenny Warner es un personaje delicioso y tierno que un día decide salir de esas aguas pantanosas en busca de su identidad. 
Una noche, muy tarde, sin razón alguna,
algo se movió en el pantano negro al fondo
de la quebrada.
Los peces se alejaron asustados
 Y los pájaros [...] escondieron sus cabezas entre las alas.
Cuando se atrevieron a mirar de nuevo, había algo
muy grande y enlodado sentado en la orilla.
¿Qué soy?- murmuraba-. ¿Qué soy?, ¿qué soy?, ¿qué soy? 


Y aquí inicia nuestro protagonista un viaje por el outback australiano, en el que se irá encontrando con diferentes animales que le irán ayudando a dar respuesta a sus dudas existenciales. El ornitorrinco contestará a su primera gran pregunta: ¿qué soy? Pero tras conocer su identidad le surgirán nuevas dudas:

Bunyip- murmuró contestó el bunyip.- ¡Bunyip!
Entonces se enderezó y gritó: ¿Y a qué me parezco?
[...]
¿Soy buen mozo? [...] ¿Soy o no soy?


Un ulabí y un emú le irán describiendo de manera bastante desagradable, todo hay que decirlo,  su apariencia física. Hasta que finalmente llega donde un científico ocupadísimo, que sin quitar tan siquiera la vista de su cuaderno, le responde con la peor de las respuesta que nuestro bunyip quisiera escuchar.


¿Podría por favor decirme a que se parecen los bunyips?
Sí- le dijo el hombre sin mirarlo-, los buyinps no se parecen a nada.
-¿A nada?-preguntó el bunyip.
-A nada en absoluto- respondió el hombre.
-¿Está seguro?- insistió el bunyip.
-Muy seguro-dijo el hombre, mirando por encime de él-. Los bunyips no existen.


Triste, abatido, y aturdido nuestro bunyip decide retirarse en soledad a un lugar apartado en el que poder existir y ser tan buen mozo como el quiera sin tener que mirarse en el espejo que el resto de la gente le devuelve de su imagen.

Pero de repente, en la soledad de la noche, con todo preparado para poder ser feliz sin tener en cuenta la opinión de los demás, algo se mueve en el pantano. Nuestro bunyip va  ser testigo de otro nacimiento tan inesperado e inexplicable como el suyo. 

El nuevo bunyip tendrá las mismas dudas pero esta vez no estará solo, ni tendrá que iniciar un viaje en la búsqueda de su identidad, pues estará él para decirle quien es.


¿Qué soy?- murmuraba- ¿Qué soy?
El bunyip saltó emocionado:
-¡Eres un bunyip! -gritó.
-¿De verdad?- preguntó el otro bunyip.
Y luego dijo: -¿A qué me parezco?
-Te pareces exactamente a mí- dijo el bunyip alegremente.



Deliciosa historia, todo un clásico de 1973 que hemos necesitado treinta años para que Ekaré nos la edite en castellano. La espera ha merecido la pena pues el tiempo ha pasado muy bien por este cuento sencillo, mágico y optimista, muy bien narrado e ilustrado por Ron Brooks -con su característico estilo en el que mezcla la técnica del plumeado con la acuarela consiguiendo trasmitirnos de manera brillante tanto las sensaciones como los estados de ánimo por los que pasan sus protagonistas- que con su ritmo ágil y sus repeticiones nos permitirá reflexionar con nuestros chavales  sobre la búsqueda de la identidad de cada uno de nosotros, sobre la autoafirmación, sobre la autoestima o sobre el reconocimiento, que tantas veces buscamos, del yo a través de los otros.  

Espero que os guste. 



Si te ha gustado y quieres que ver alguna otra de nuestras recomendaciones literarias pincha en el siguiente enlace.






lunes, 1 de septiembre de 2014

Zorro, de Margaret Wild y Ron Brooks

Buenas a tod@s. Tras nuestro descanso estival ya estamos de vuelta. Lo hacemos con muchas ganas y nuevas ideas que iremos desgranando a lo largo de los próximos días. Hoy queremos comenzar con una de las secciones más exitosas del pasado curso, aquella en la que todos los lunes os recomendábamos un libro especial para nuestros niños. El título elegido, Zorro y lo firman Margaret Wild (texto) y Ron Brooks (ilustraciones).


 Zorro nos traslada a un bosque australiano. Un bosque calcinado en donde se encuentran Urraca y Perro. Urraca tiene un ala quemada, por lo que no puede volar, y la visión de Perro, con un ojo perdido, está bastante mermada. Pero cada uno, como sucede en las mejores amistades, suple las carencias, las limitaciones del otro.


Con Urraca aferrada a su lomo Perro corre entre los matorrales,
atraviesa los eucaliptos, deja atrás los manchones amarillos de flores
y se pierde en lo azul.

Corre tan rápido que parece que volara.

Urraca siente el viento deslizándose entre sus plumas y se contenta.

-¡VUELA, Perro, VUELA! Yo seré tu ojo perdido y tú serás mis alas.

Y así corren, Perro con Urraca en su lomo,
día tras día, todo el verano y todo el invierno.


Pero un día está maravillosa amistad va a ser alterada con la presencia de Zorro, un forastero en el bosque que con sus ojos embrujados, espléndido pelaje rojo y la envidia, la soledad y la rabia como bandera pondrá a prueba la amistad de Perro y Urraca.


No lo tiene fácil Zorro para conseguir separar el intenso vínculo que han creado estos dos leales amigos.  Lo tiene que intentar repetidas veces pues Urraca, distante y desconfiada hacia el invitado, percibe desde el principio la desolación que en él se encuentra.


-Zorro no pertenece a ningún lugar. No ama a nadie.


 Pero tras varios intentos y prometiéndole que con él iba a conseguir lo que Urraca más anhela -volar de verdad- Zorro logra lo que parecía imposible, separar a los leales amigos.


 Mientras Perro duerme, Urraca y Zorro atraviesan los árboles
de coolibah como centellas, rasgan las altas hierbas,
saltan sobre las inmensas rozas.

Zorro corre tan rápido que sus patas apenas tocan el suelo
y Urraca grita dichosa:

-¡POR FIN ESTOY VOLANDO! ¡VOLANDO DE VERDAD!



Como os podéis imaginar el verdadero objetivo que este zorro malvado, envioso y carente de afectos buscaba no era lograr que Urraca reviviese la sensación de volar sino algo muy distinto. Lo que Zorro deseaba era que Urraca y Perro sintiesen la soledad que a él le embargaba y le amargaba impidiéndole disfrutar de la felicidad de los demás.   

Entonces Zorro sacude a Urraca de su lomo
 como si fuese una pulga, y se aleja silencioso.

Se vuelve, y mirando a Urraca, dice:

-Ahora tú y Perro sabrán lo que es estar
verdaderamente solo.


Y es que en Zorro no solamente se nos habla de amistad o de la necesidad del otro en nuestras limitaciones sino que Margaret Wild con un lenguaje bello y cautivador que en ocasiones suena como un auténtico susurro, consigue plantearnos cuestiones mucho más duras, sentimientos como la traición, la desolación, la soledad, la envidia... presentes en la infancia de todo niño, pero que nosotros, adultos protectores pretendemos negarlos u ocultarlos y si no nos es posible, al menos, edulcorarlos.  



Para que el libro sea tan redondo a la maestría de Margaret Wild hay que añadirle las ilustraciones de Ron Brooks, con las que entendemos perfectamente que Brooks sea considerado uno de los nombres importantes del libro-álbum contemporáneo. 

Con un acercamiento que en esta ocasión que evoca el expresionismo abstracto Brooks nos presenta a los protagonistas de la historia, unos animales que pese a su estilización nos ofrecen una imagen perfectamente real. El juego de texturas, la paleta utilizada,  el fino trazo, las tachaduras, los garabatos, la tipografía empleada, el texto colocado en franjas que nos marcan el ritmo y el tono del relato... todo ello son los elementos que consiguen hacer de esta historia algo muy especial. No en vano el libro ha sido varias veces premiado, entre otros por el Children’s Book Council of Australia.
 

Se me olvidaba, Zorro también podemos verlo como un canto a la valentía y a la fuerza que nos otorga la amistad. Urraca, abandonada en el calor del desierto, a la deriva, sola, desvalida... logrará, únicamente con la imagen de Perro, reunir las fuerzas suficientes para iniciar el camino de regreso.

Lentamente, brinca brincado
comienza su largo viaje de regreso.

Espero que lo disfrutéis.