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viernes, 14 de marzo de 2014

El Mundo de... Isol

Hoy en El Mundo de... vamos a hablar de Marisol Misenta, ilustradora, escritora, dibujante, artista gráfica, compositora, cantante... a la que todos conocemos como Isol.


Nacida en Argentina en 1972, con tan sólo veinticinco años, consigue fama y reconocimiento, gracias a su libro Vida de perros que se alzó con una mención de Honor en el Concurso A la orilla del Viento, de Fondo de Cultura Económica de México.  A partir de ese momento la producción de más libros, en las que ella ilustra sus propias historias o las de otros, no se ha interrumpido. Su obra se ha traducido a varios idiomas; países como México, España, Suiza, Portugal, Bélgica, USA, Francia, Noruega, Estonia, Canadá, Turquía y Argentina la editan y, por supuesto, ha conseguido los más importantes premios dentro de la literatura infantil: Premio Golden Apple en 2003, finalista del Premio Hans Christian Andersen (2006, 2007) y, tras haber sido nominada ininterrumpidamente desde el 2006 el pasado año obtuvo, ni más ni menos, que el Astrid Lindgren Memorial Award.

Con esta carta de presentación bien merece que indaguemos en su obra. Nuestra propuesta para hoy, visitar tres libros de la extensa bibliografía que tiene publicada.


Los libros de Isol nos ofrecen otra mirada de una situación conocida. Nos hacen salir de nuestras subjetividades y dudar de nuestras certezas. Sus libros son un continuo cuestionamiento de situaciones dadas y un perfecto ejemplo de ello es Vida de perros. Como para tantos niños, para el protagonista de esta historia su mejor amigo, su amigo "de veras" es su perro: Clovis. Amo y mascota tiene tal grado de afinidad que no hay importantes diferencias entre ellos. Les gusta hacer las mismas cosas, jugar a los mismos juegos, planear las mismas travesuras y ante tanta semejanza a nuestro protagonista le entra una duda trascendental, ¿no será él un perro? Así que decide preguntárselo a su madre.

Madre ¿cómo sabes que no soy un perro?
[...]
-Si fueras un perro te gustaría embarrarte en los charcos 
y correr ladrando a los autos.

-¿y qué más?-

Bueno si fueras perro harías pis en los árboles
y los chicos de la
escuela se subirían a tu lomo.
[...]
¿Ves por qué sé que no eres un perrito?



Como cabía esperar las respuestas, sabiamente ponderadas de mamá, lejos de alejar sus dudas le hacen vivir  toda una serie de aventuras en las que estos dos amigos, demasiado locos para haber ganado aquel primer concurso al que se presentó Isol,  descubren y nos hacen descubrir el significado de palabras como lealtad, amistad y solidaridad.


Los personajes de Isol son como nuestro primer protagonista rebeldes y cuestionadores. Son personajes frescos,  niños de verdad a los que se les nota todo lo que les pasa, aunque eso implique ser incorrectos políticamente. Sus historias tratan de temas muy cercanos al niño e Isol siempre está del lado del protagonista, ve el mundo a partir de sus ojos y deja, con un sentido del humor exquisito todo hay que decirlo, palpable la idiotez de muchos de los actos, respuestas y acciones de la edad adulta. Ejemplos muchos: el de la madre continuamente enojada que se transforma en globo; los secretos de una familia de los que nadie se puede enterar, o, como olvidar, a Petit el monstruo, ese niño que intenta averiguar porque sus acciones en ocasiones son digna de alabanza y en otras motivo de castigo.


Petit es un niño como otro cualquiera. Bueno, muy bueno cuando juega con su perro, en los ejercicios de Lengua, inventando cuentos, con su abuelo Paco,  cuidando de sus juguetes... y malo, y muy malo por cierto, cuando miente, cuando tira del pelo a las niñas o en las temidas Mates. Petit no es una excepción, es como la vida misma en donde las cosas no son blancas o negras sino que el comportamiento humano está lleno de paradojas en sus acciones y sentimientos. Lo diferente en este libro es que  Isol en esa infancia sin cesuras, sin tamices, sin idiotizar a los niños que nos presenta, es capaz de contárnolo desde la perspectiva de Petit.


 Me interesa mucho lo que sucede cuando uno se corre del lugar de costumbre 
para jugar con otras miradas, como mirar el mundo desde diferentes ángulos 
o perspectivas, lo cual es un gran elemento para crear y soñar lo que aún no existe. 
Me gusta trabajar con el humor y el ridículo, como manera de agilizar la mente y 
no temer los cambios. Mis personajes suelen estar en situaciones en donde hay un 
conflicto que tiene que ver con jugar un rol propio y no solo el que “les toca”. 
Hay temas que veo que se repiten: la identidad, el deseo, la curiosidad por lo 
que no se ve a primera vista…
(Isol)

Mirar el mundo desde diferentes ángulos. Exponer la misma situación de varias maneras lo podemos ver llevado al extremo en el último ejemplo del que hoy vamos a hablar: Tener un patito es útil.


No, no me he equivocado de título. Realmente el título, pese a la portada que os he puesto, es Tener un patito es útil, o ¿no?

Todo vale en el mundo de Isol, todo cuestionamiento es bueno. Lo que tenemos en este caso es un libro objeto, concebido como si de una acordeón se tratará, en donde de los mismo dibujos surgen dos historias: la del niño y la del pato. Es un ejemplo perfecto de libro-álbum, que va incluso más allá pues cuestiona esa idea que tenemos  de que es el texto quien cuenta la historia y que éste puede ser ilustrado de mil maneras diferentes. Aquí unos dibujos absolutamente esquemáticos, como si de un manual de instrucciones se tratara, son quienes permanecen fijos y es el texto el que cambia y nos cuenta dos historias.


Realmente hay un cambio pero ni tan siquiera en el trazo del dibujo, sino en el color. La historia del niño, esa que lleva por título Tener un patito es útil, es pintada en amarillo y la del pato en azul.


Desde la contención, con el texto justo y preciso, con unos dibujos sumamente expresivos, de trazo simple y en donde línea y color no tiene porque ir alineados, Isol, como dijo el jurado del premio ALMA, crea libros con imágenes que vibran con energía y emociones explosivas, narrados desde la perspectiva del propio niño. 

Para que continuéis disfrutando de Isol os dejamos el enlace a su página web (aquí), a su blog (aquí) y un precioso corto que publicamos en la mejor animación (aquí), pero que creo que bien merece volver a ser visto.



lunes, 10 de marzo de 2014

Si le das una galletita al ratón, de Laura Joffe Numeroff y Felicia Bond

Como todos los lunes comenzamos la semana recomendando un libro. El de hoy, un libro que desde su creación allá por 1985 ha vendido millones copias y se ha traducido a decenas de idiomas, entre ellos el castellano. Su título Si le das una galletita a un ratón de Laura Joffe Numeroff y Felicia Bond.


Si le das una galleta a un ratón  es un libro que nos habla de reacciones en cadena, de como una acción nos lleva a la siguiente en una relación causa-efecto. Pero esto que bien pudiera ser duro para un niño, nos lo enseña a través de una historia realmente divertida en la que un ratón hace la vida imposible a un niño que quiere satisfacer todos sus deseos.  El título del libro nos dice la primera acción: Un niño le da una galleta a un ratón y ¿cuáles son las consecuencias? Pues según Laura Numeroff muchas y variadas:

Si le das una galleta a un ratón… te pedirá un vaso de leche. 
Una vez que le hayas dado el vaso de leche, 
posiblemente te pedirá un sorbete. 
Cuando haya terminado te pedirá  una servilleta para limpiarse...
también querrá un espejo que le asegure de que está limpio 
[...] 
Te pedirá que le leas un cuento, dibujar y luego pegar 
ese dibujo en la puerta de la nevera, beber leche nuevamente y 
[...]


 

La historia termina pidiendo el ratón una nueva galletita, lo que cierra  el ciclo y nos lo abré a nuevas historias, que obviamente han tenido sus secuelas en toda una serie creada por Laura Joffe Numeroff con el título Si le das... y que tiene por protagonistas a otros animales como un alce, un cerdo y un gato.

 Ilustración del libro Si le das a un cerdo una fiesta
de Laura Joffe Numeroff


El por qué del éxito de este libro -figuraros hasta que punto ha tenido éxito que la expresión Si le das una galleta a un ratón... ha entrado a formar parte de la cultura popular americana, prueba de ello es que se utiliza en la película Air Force One (1997)-  es bastante claro. Con unas ilustraciones encantadoras a cargo de Felicia Bond, se nos narra  una historia divertida que con su ritmo lógico a los niños les encanta y les engancha, y desde la segunda petición su cabeza empieza a imaginar y anticipar todas las ideas descabelladas que se le van a ocurrir al ratón. 

 

Pero, además el libro tiene  como valor añadido que a los adultos que leemos con el niño, -padre, madre, abuelo, profe...- también nos gusta, pues desde la diversión y sin moralejas pedantes, nos ofrece una excelente herramienta para enseñar a nuestros jóvenes lectores que una acción nos lleva a la siguiente, o más exactamente, que las acciones tiene consecuencias. 
Pinchando aquí accederéis a la página web de Laura Joffe Numeroff en la que además de un listado de todos sus libros encontraréis juegos, fichas para trabajar, colorear... todo sobre esta serie de libros cuyo título comienza siempre igual: Si le das...






miércoles, 11 de diciembre de 2013

El mundo de... Arnold Lobel

Hoy en El mundo de... vamos a hablar de Arnold Lobel un autor intemporal que, aunque han pasado casi veinticinco años desde su muerte, sus libros siguen enganchando y sorprendiendo tanto a niños como adultos.


La historia de Arnold Lobel con la literatura infantil comienza, como la de tantos otros autores, ilustrando libros de otros. Tras estudiar Arte en el Pratt Institute los primeros pasos de su vida profesional fueron encaminados hacia la publicidad, trabajo que compaginó con la ilustración infantil. En 1962  publicó su primer  libro como autor A zoo for Mister Muster al que le seguirían títulos como A holiday for Mister Muster (1963, Prince Bertram the Bad (1963), Giant John (1964), Lucille (1964), The Bears of the Air (1966), The Comic Adventures of Old Mother Hubbard and Her Dog (1968) o Small Pig (1969) entre otros.


Pero si hay un año que marca un antes y un después en la obra de Arnold Lobel este es 1970, momento en el que aparecen en escena sus personajes Sapo y Sepo y con ellos la confirmación de un estilo personal que le convierten en un clásico contemporáneo y imprescindible en cualquier biblioteca infantil.

Sapo y Sepo son amigos, es el primero de los cuatro libros -le siguieron Sapo y Sepo, inseparables (1971) Sapo y Sepo, un año entero (1976) y Días con Sapo y Sepo (1979)- en el que se nos narran los encantadores relatos de amistad  entre Sapo el personaje recto, lleno de sentido común y seguro de sí mismo y Sepo de carácter más débil que suele reunir gran parte de los fracasos. Dos caras de una misma moneda que como el propio Arnold Lobel indicaba,  eran en realidad dos aspecto de sí mismo.

Sapo y Sepo salieron a volar una cometa.
 Fueron hasta un gran prado donde 
soplaba un fuerte viento 

- Nuestra cometa volará muy alto- dijo Sapo-.
[...]

-Esa cometa no volará -dijeron los petirrojos-.
Puedes darte por vencido.

Sepo volvió corriendo junto a Sapo.

-Sapo -dijo Sepo- esta cometa no volará. 
¿Nos damos por vencidos?
[...]

Espera, vamos a intentarlo por segunda vez
-dijo Sapo-.

Relatos breves entre dos amigos en los que nos presenta fábulas sobre debilidades humanas como la codicia, el miedo al fracaso, la autoconciencia, la pereza o la adicción a la rutina pero adecuadas de manera brillante al público infantil. Y es que no debemos olvidarnos que este libro fue publicado por la editorial Harper Collins dentro de su colección I can read books, destinada, como el título bien sugiere, a esos incipientes lectores que por primera vez van a ser capaces de enfrentarse de manera autónoma a la lectura. 


Historias aparentemente sencillas bajo la que se esconden tramas sutiles, emocionantes e intensas. Escritas con un texto conciso, redactado con frases cortas sin grandes adornos a las que acompañan unas ilustraciones, realizadas con acuarela y plumilla, igual de sencillas, brillantemente ajustadas al texto y absolutamente evocadoras con las que Arnold Lobel logarará crear la esencia de su estilo, ese que suele ser calificado como contenido y lleno de simplicidad esencial. Como bien dice Yolanda Reyes las especificaciones que un formato tan limitado exigen, lejos de convertirse en un condicionante negativo, le llevan a consolidar la característica principal de su estilo: un laconismo deliberado, en virtud del cual logra pintar, con las palabras esenciales y con los trazos precisos, lo que constituye también la esencia de la condición humana.

Tras este libro llegaron los éxitos que todos conocemos entre los que nos gustaría destacar Historias de ratones (1972), fantástico libro que podemos verlo como el precursor de los pictogramas que tan de moda están dentro del público infantil, en donde papá ratón tiene que lidiar con un pequeño conflicto -sus siete hijos desean escuchar un cuento antes de dormir- que él soluciona contando siete breves relatos que son todo un homenaje a la sensibilidad y a la manera que tiene los niños de comprender el mundo; Sopa de Ratón (1977) estupendo libro con cuentos como condimento para la sopa con los que el ratón logra librarse de la comadreja que pretende comerle. Otro ejemplo en donde con ingenio y humor los personajes de Lobel sale de la adversidad.


En Tío Elefante (1981) los cuentos, las anécdotas y las extravagancias contadas por Tío Elefante sirven para que el pequeño elefante protagonista, no caiga en la tristeza y la desesperanza tras la pérdida de sus padres y, como no, Fábulas (1981) que siguiendo las pautas de las fábulas clásicas son cuentos protagonizados por animales con moraleja pero en los que Lobel desmonta la gravedad moral que la moraleja clásica suele tener mediante el humor, cambiando los consejos serios por una visión bastante más tolerante y práctica de la vida:  "un poco de orden es bueno demasiado orden es nefasto" o "los deseos no se hacen siempre de forma inmediata" son algunas de las moralejas que nos dejan estas fábulas.


Precisamente con Fábulas Arnold Lobel obuvo la Medalla Caldecott, uno de los múltiples reconocimiento que obtuvo a lo largo de su trayectoría en la que ilustró más de 100 libros -treinta  son los que firma como autor- cuyas historias nos remiten a esa tradición oral llena de repeticiones, suspense, retos y  finales felices de la que bebió.


Por increíble que parezca, como comenta Ana Garralón en un artículo publicado en la revista Babar
Arnold Lobel no sentía ninguna conexión especial con la infancia, ni entablaba ningún tipo de relación especial con ellos,  es más, realmente  les temía. La pregunta es clara,  ¿cómo puedo reflejar también las sensaciones, los pensamientos, los sueños de los niños alguien que no tenía, ni quería tener ninguna relación con ellos? La respuesta es sencilla, porque Lobel no escribía para los niños en general sino para el niño que él fue. Su mirada de la infancia va dirigida a sí mismo y los temores, los deseos, las angustias, las alegrías, las añoranzas... que en sus libros nos relata son las suyas, pero remiten a valores universales. De ahí que sus libros hayan tenido y sigan teniendo tanto éxito. En el fondo, cuando acabamos el libro lo que quiere el niño es trasladarse al mundo ordenado y lleno de amor, ternura y seguridad que sus historias nos trasladan.


Tenemos la suerte que en los últimos años editoriales como Kalandraka, Ekaré, Corimbo y la pionera Alfaguara los han rescatado. Como siempre os dejo una lista con algunas de las portadas en castellano que encontraréis con más facilidad en bibliotecas y librerías, además del enlace a una estupenda entrevista que realizó Lucy Rollin a Arnold Lobel y que publica Jon Klassen en su blog .


FUENTES

Reyes, Yolanda. Arnold Lobel o la poética de las pequeñas cosas. En Cincuenta libros Sin cuenta n° 1; Bogotá, Fundalectura, enero-junio 1997.


martes, 10 de diciembre de 2013

The Royal Picture Alphabet.

THE
ROYAL
PICTURE ALPHABET.

LONDON: 
WARD AND LOCK, 
158, FLEET STREET.

ABLUTION, The Act of Cleansing.

BARTER, Exchange.

CATASTROPHE, a Final Event
(generally unhappy).

DELIGHTFUL, Pleasant, Charming.

ECCENTRICITY,
Irregularity, Strangeness.

 FRAUD,
 Deceit, Trick, Artifice, Cheat.

GENIUS, Mental Power, Faculty.

HORROR,
Terror, Dread.


 ICHABOD AT THE JAM.
Ichabod, a Christian Name.
Jam, a Conserve of Fruits.


KNOWING,
Conscious, Intelligent.


LUCKY,
Fortunate, Happy by Chance.


 MIMIC,
Imitative, Burlesque.


NEGLIGENCE,
Heedlessness, Carelessness.