¿Os imagináis ver cuando uno está dormido? Pues esto es lo que conseguía
Argos, el monstruo de los 100 ojos. ¿Cómo lo hacía? Fácil, cuando nuestro monstruo dormía, cerraba la mitad de sus ojos quedando abiertos y vigilantes los otros cincuenta, que le permitían seguir viendo, de ahí que su nombre signifique
el que por todos lados
ve.
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Argos, el monstruo que todo lo ve en la siguiente dirección:
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