sábado, 14 de marzo de 2015

ARTE PARA NIÑOS: Peter H. Reynolds. Un canto a la creatividad

Esta semana una lectora me preguntaba sobre algún libro que le diese pautas para trabajar con sus alumnos la creatividad. A mi siempre que me preguntan esto me vienen a la cabeza dos nombres: Hervé Tullet, del que ya hemos hablado y Peter Reynolds.


Peter H. Reynolds tiene entre las estanterías de su despacho de Massachussets uno de los premios más apreciados por cualquiera que se dedique a la enseñanza, el Literacy Leader of the Year ( algo que podríamos traducir como el Alfabetizador del año) por su trabajo en los estudios FableVision, en donde desde sus cargos de presidente y director creativo produce premiados programas para niños, vídeos educacionales y aplicaciones multimedia que realmente merecen la pena. Pero en España no le conocemos tanto por esta faceta como por sus libros, de los que hoy me gustaría destacar tres: El punto, Casi y El museo. Si os parece empiezo por el primero.




Reynolds suele visitar de forma frecuente colegios en los que tiene contacto con chavales de diferentes edades y siempre hace la misma pregunta: ¿a quién le gusta dibujar? Os imagináis la repuesta, ¿verdad? Me figuro que sí, porque es lo que tenemos todos en nuestro día día dependiendo de las edades de las que estemos rodeados. A los más peques les encanta dibujar, todos alzan la mano como si fueran auténticos Picassos en potencia... pero la cosa va cambiando conforme vamos ascendiendo de curso y el panorama con los más mayores es auténticamente desolador. Ante la misma pregunta en los cursos altos nadie levanta la mano, todos rehuyen la mirada o la dirigen al artista de la clase.

El por qué de este decrecimiento de interés hacia lo artístico tendrá mil razones pero desde luego una obvia, es que les damos a los niños unas pautas tan claras de lo que deben pintar, de la manera en la que deben, de aquello que es realmente creativo, artístico...que nos olvidamos que al margen de conocer reglas estilos, escuelas o técnicas... el arte debe servirles para expresarse, para sacar ese lado creativo que todos, aunque a veces muy escondido, tenemos. Solamente necesitamos que alguien nos ayude a ponernos en el camino como le sucede a Vashti la niña que protagoniza El Punto.


El punto es un canto a la creatividad y a la labor que podemos hacer los padres, los docentes... no como meros comunicadores de normas,  pautas, reglas de aquello que reconocemos como artístico sino como guías que motivan, que confían en la capacidad de la otra persona, que le abre caminos para que ella investigue, se exprese e invente sus propias reglas. En definitiva le ayuden a sacar esa creatividad que todos tenemos dentro y que por vergüenza, por no saber cómo, por falta de motivación, por miedo al fracaso... con la edad vamos perdiendo.

Haz sólo una marca
y mira adónde te lleva
[...]
Abrió su caja de colores,
nunca-antes-estrenada,
y se pudo a trabajar.
 



Un cuento encantador para darnos cuenta que la creatividad no está marcada por unos patrones, que la inseguridad no tiene cabida a la hora de ser creativos y que debemos confiar en nuestras propias posibilidades.

Motivación y confianza en uno mismo y en sus posibilidades es lo que deben infundir los guías. En el caso de El punto ese papel de guía Reynolds se otorga a una maestra estupenda y en el caso de Casi, a una hermana pequeña que gracias a una palabra le devuelve a Ramón -un niño al que le encantaba pintar hasta que un desafortunado comentario le hizo darse cuenta de que sus destrezas no le permitían hacer fieles copias de la realidad- ánimo para valorar y disfrutar de aquello que pinta.


Este es uno de mis favoritos
-señaló Marisol
 
Pretendía ser un jarrón
con flores- dijo Ramón
-aunque no lo parezca.
 
-Bueno, ¡parece un CASI-jarrón!,
-exclamó ella.
[...]
En el momento en que Ramón se permite el "casi", todo vuelve a fluir. Lo que le descubrió su hermana es que hay muchos caminos para expresarse con el arte y que la fiel copia de la realidad realizada con una destreza técnica maravillosa es solo uno de ellos y probablemente, como tantas veces he dicho, el más difícil para cualquier niño.


Hay un momento en el que los niños sienten que solamente dibuja bien aquel que es capaz de copiar fielmente la realidad. Tal vez serían mucho más felices y mucho más artísticos si les mostrásemos que ese no es único camino para ser creativos, que la creatividad va mucho más allá de pintar árboles perfectos o princesas guapísimas. La pintura es un modo de expresarse y, como tantas veces decimos, no tiene por qué seguir un  patrón preestablecido. Podemos y debemos inventar nuestras propias reglas. Como dice el propio Reynolds en esto de lo artístico las normas... 

Las puedes cambiar, estirar; 

las puedes ignorar y lanzarte a lo desconocido.



Y para acabar esta selección de tres quiero mostraros El Museo, un libro en el que está ocasión Peter Reynolds no nos habla del proceso creativo sino de las emociones que el arte puede llegar a despertar en la imaginación de un niño. Cuando vuestros niños acaben de leer el libro lo único que les apetecerá es visitar un museo. No está mal, ¿verdad?


Si os ha gustado, tal vez os apetezca conocer más de nuestros libros de arte favoritos.



o alguno de nuestros artículos.

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