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viernes, 30 de octubre de 2015

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Ulises entre Escila y Caribdis

Las Sirenas, esos seres mitad ave mitad humano que con su canto atraían a cuanto navegante pasaba por su lado para después devorarlo, no fueron los únicos monstruos con los que Ulises tuvo que verse en su viaje de regreso a Ítaca (aquí). Muy cerca de éstas, a uno y otro lado del estrecho de Mesina vivían dos de los monstruos marinos más terroríficos y voraces que os podéis imaginar. Sus nombres Escila y Caribdis.


La primera de ellas, Escila, era una mujer cuya parte inferior estaba rodeada de perros, concretamente seis feroces animales que devoraban todo cuanto se ponía a su alcance. Aunque no siempre tuvo ese aspecto, se dice que era una ninfa de gran belleza de la que Glauco, un dios marino, se enamoró con locura. Glauco queriendo conseguir su amor a toda costa pidió a Circe  un brebaje de amor.  Lo que Glauco desconocía es que Circe también estaba enamorada de él.

 La Hechicera de John William Waterhouse (1912)
¿Os acordáis de Circe? La hechicera que convirtió en cerdos
 a los compañeros de Ulises
 y que posteriormente se convertiría en la anfitriona 
de Ulises durante más de un año (aquí)


La Maga irritada y enfurecida ante el rechazo de Glauco decidió vengarse de su rival y en lugar del brebaje pedido preparó unas hierbas mágicas venenosas que virtió en el agua en el que se bañaba Escila. Inmediatamente Escila se transformó.

La parte superior de su cuerpo siguió mantenido su belleza pero de la ingle le nacieron esos seis monstruosos perros con los que aterrorizaba al personal.



¿Os imagináis el terror que tenía que sentir la gente cuando se enfrentaba a tamaño monstruo y la liberación cuando lograban -si lo conseguían, todo hay que decirlo- salir con vida de allí? 

Pero esta liberación les duraba muy poco pues a escasa distancia, en el mismo estrecho pero en el lado opuesto tenían que lidiar con Caribdis, otro monstruo marino.

Estrecho de Mesina

Caribdis era hija de la tierra y del rey del dios del mar, Posidón.  Durante su vida como humana había demostrado gran voracidad y un buen ejemplo de ello es que cuando Heracles pasó por el estrecho de Mesina con el rebaño de bueyes del gigante Geriones le robó unos cuantos para comérselos (aquí). Zeus cuando vio semejante ofensa se enfadó profundamente con ella y la castigó fulminándola y precipitándola al mar donde se convirtió en monstruo.

 
Johann Heinrich Füssli


¿Qué forma asumió?, os preguntaréis. Pues a diferencia de Escila que siguió conservando parte de su cuerpo de mujer con el terrorífico añadido de los seis perros, Caribdis se convirtió en un remolino marino.  

Tres veces al día, Caribdis absorbía agua del mar en gran cantidad, tragándose cuanto flotaba, barcos incluidos, para posteriormente devolver el agua absorbida.


Y tras situarnos volvemos al relato. Ulises y los suyos acababan de salir ilesos de su encuentro con las sirenas (aquí) siguiendo la ruta que les encaminaban directos y sin posibilidad de cambio al estrecho de Mesina.

De repente oyeron unos fuertes golpes sordos y a lo lejos vieron una columna de humo...


El terror se apoderó de toda la tripulación hasta tal punto que soltaron los remos dejando la nave sin control sobre las olas. Ulises que conocía perfectamente las consecuencias de dicha decisión comenzó a animar a su gente:

Hemos travesado dificultades muchísimo mayores. Acordaos del Gigante Polifemo; de nuestro descenso al reino de los muertos; acordaos del odre misterioso... y siempre hemos logrado salir con vida. Debemos volver a nuestros puestos y tomar el control de la nave. 

Sus compañeros volvieron a sus asientos y siguieron las indicaciones de Ulises que con ímpetu y sangre fría les guiaba lejos de la columna de humo. A ellos nunca se lo dijo pero la columna no era sino la terrible Caribdis. Ulises acababa de tomar una de las decisiones más complicadas de su viaje.

Había tenido que elegir por cuál de los dos lados del estrecho de Mesina pasar. Y la verdad que ambas opciones eran horribles.


Elegir pasar cerca de Caribdis suponía arriesgarse a morir todos porque si su paso coincidía con el momento en que Caribdis tragaba las olas nada ni nadie podía ayudarles; por el contrario si pasaban cerca de Escila, con seguridad habría alguna baja, pero la gran mayoría sobreviviría.

La decisión ya la sabemos: Ulises optó por alejarse de Caribdis y pasar por el lado de Escila.

Sin dar demasiadas explicaciones a sus hombres, pues temía que si éstos conocían la verdad se escondiesen en la bodega dejando nuevamente el rumbo del barco sin dirección, se colocó en la proa dispuesto a luchar por sus hombres. Sus compañeros pese al terror que sentían remaban con todas sus fuerzas mirando de reojo la inmensa roca a la que se aproximaban.

Una roca que mientras escupía agua comenzó a rugir. Era Escila que había olido a sus nuevas presas...

Cuando Ulises y los suyos volvieron sus cabezas contemplaron el espectáculo más terrible que os podáis imaginar,  el peor jamás visto.

Seis de sus mejores hombres colgaban de cada una de las cabezas de Escila siendo devorados en apenas un segundo.

Un espectáculo dantesco, terrible pero pese a todo la mejor de las opciones pues Ulises y el resto de los marineros lograron salir de allí con vida.



Con todo lo dicho no creo que cueste mucho llegar a la conclusión  de qué significa estar "Entre Escila y Caribdis". Exacto, más o menos lo mismo que decir "Entre la espada y la pared".


Uno está ante una situación sino imposible, por lo menos, complicada.






Si os ha gustado, el próximo viernes tendréis una nueva aventura de Ulises que nos llevará hasta la isla del Dios Sol.

Mientras, pinchando en los siguientes enlaces encontraréis más Mitología para Niños.

















Y estaremos encantados de encontrarte en nuestro canal abierto de Facebook o en mi página personal

viernes, 4 de julio de 2014

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: "Entre Escila y Caribdis", el terrorífico estrecho de Mesina

Las Sirenas, esos seres mitad ave mitad humana que con su canto atraían a cuanto navegante pasaba por su lado para después devorarlo, no fueron los únicos monstruos con los que Ulises tuvo que verse en su viaje de regreso a Ítaca. Muy cerca de éstas, a uno y otro lado del estrecho de Mesina vivían dos de los monstruos marinos más terroríficos y voraces que os podéis imaginar. Sus nombres Escila y Caribdis.


La primera de ellas, Escila, era una mujer cuya parte inferior estaba rodeada de perros, concretamente seis feroces animales que devoraban todo cuanto se ponía a su alcance. Realmente no siempre tuvo este aspecto, se dice que era una ninfa de gran belleza de la que Glauco, un dios marino, se enamoró con locura. Glauco queriendo conseguir su amor a toda costa pidió a Circe la maga, un brebaje de amor. Lo que Glauco desconocía es que Circe también estaba enamorada de él.

 La Hechicera de John William Waterhouse (1912)

La Maga irritada y enfurecida ante el rechazo de Glauco decide vengarse de su rival y en lugar de brebaje de amor preparó unas hierbas mágicas venenosas que virtió en el agua en el que se bañaba Escila. Inmediatamente Escila se transformó; la parte superior de su cuerpo siguió mantenido su belleza pero de la ingle le nacieron esos seis monstruosos perros con los que aterrorizaba al personal. 

En otros lugares la transformación en monstruo tiene que ver, más que con el amor que Glauco sentía hacia ella, con Posidón, el dios del mar. Este último también estaba enamorado de ella y su mujer Anfritite,  reina del mar y "la que todo lo envuelve", absolutamente celosa de este amor decidió recurrir a Circe para que metamorfosear a la desgraciada.


Sea como fuese lo cierto es que Escila se había convertido en un ser terrible cuyos perros devoraban a cuanto se arrimaban a su gruta. Cuando la nave de Ulises llegó, costeando con su barco, a la gruta en la que se guarecía este monstruo, los perros salieron y devoraron a seis de sus compañeros. 


La muerte de Escila suele ser atribuida al héroe más célebre y popular de toda la mitología clásica Heracles, Hércules para los romanos. En su viaje de regreso a Micenas después de llevar con éxito el décimo de los doce trabajos que le había dispuesto Euristeo consistente  en robar el ganado de Geriones -otro ser monstruoso de tres cabezas y parte superior del cuerpo tres veces más grandes que la inferior cuya riqueza estaba precisamente en los rebaños de bueyes que poseía- también tuvo que pasar por el peligroso estrecho de Mesina. En cuanto Escila les vio devoró un buen número de bueyes del rebaño que conducía. Heracles irritado ante semejante desfachatez decidió entablar combate con ella y, por supuesto, el héroe pudo con el monstruo y la mató. 



Aunque según algunos éste no fue el final de Escila, pues su padre Forcis  habría devuelto a la vida sirviéndose de lo mismo que la había transformado en monstruo, la magia. 

Os imagináis el terror que tenía que sentir la gente cuando se enfretaba a tamaño monstruo y la liberación cuando lograban -si lo conseguían, todo hay que decirlo- salir con vida de allí. Lo que no sabían era lo que les esperaba a escasa distancia, pues en el mismo estrecho, en el lado opuesto tenían que lidiar con Caribdis, otro monstruo marino.

Estrecho de Mesina

Caribdis era hija de la tierra y del rey del dios del mar, Posidón.  Durante su vida como humana había demostrado gran voracidad y un buen ejemplo de ello es que cuando Heracles pasó por el estrecho de Mesina con el rebaño de bueyes del gigante Geriones, no solamente tuvo que lidiar con Escila sino que Caribdis no se quedó corta y también robó unos cuantos bueyes para comérselos. Cuando Zeus lo vio se enfadó profundamente y la castigó fulminándola y precipitándola al mar donde se convirtió en monstruo.

 
Johann Heinrich Füssli


¿Qué forma asumió?, os preguntaréis. Pues a diferencia de Escila que siguió conservando parte de su cuerpo de mujer con el terrorífico añadido de los seis perros, Caribdis se convirtió en un remolino marino.  Tres veces al día, Caribdis absorbía agua del mar en gran cantidad, tragándose cuanto flotaba, barcos incluidos, para posteriormente devolver el agua absorbida.


Como ya sabemos Ulises tuvo que pasar en su viaje de regreso a su Ítaca natal, tras la guerra de Troya, por el estrecho de Escila. Justo acababan de superar la prueba de las sirenas (aquí), su canto se había desvanecido pero un nuevo peligro les acechaba. Ulises era plenamente consciente del lugar en el que se encontraban y de que debía tomar una decisión: debía elegir por que lado pasar. La opción que tomó fue la menos mala. 


Si elegía el lado de Caribdis suponía arriesgarse a morir todos, si por el contrario pasaban cerca de Escila, con seguridad habría alguna baja, pero la gran mayoría sobreviviría. La decisión fue Escila, el espectáculo que contemplaron fue terrible, el peor jamás visto pero, pese a los seis marineros que fueron devorados por los perros de Escila, consiguieron salir de allí con vida. Aunque realmente no iba ser tan fácil librase de Caribdis, pero esa parte la contaremos otro día. 



Con todo lo dicho no creo que cueste mucho llegar a la conclusión  de qué significa estar "Entre Escila y Caribdis". Exacto, más o menos lo mismo que decir "Entre la espada y la pared". Uno está ante una situación sino imposible, por lo menos, complicada.

Si os ha gustado, el próximo viernes tendréis otro monstruo mitológico. Una manera divertida y amena de  introducir a nuestros niños en el fascinante mundo de la mitología.

Pinchando en el siguiente enlace accederéis a la lista de los 20 monstruos que en las próximas semanas comentaremos.

miércoles, 29 de mayo de 2013

15 monstruos mitológicos con los que introducir la mitología a los más pequeños

Decir que los monstruos atraen a nuestros chavales no es un gran descubrimiento, pero en RZ100 Cuentos de boca a lo largo de quince semanas decidimos utilizar ese interés natural, esa fascinación hacia lo monstruoso para introducirles en el fascinante mundo de la mitología griega.

El resultando fueron 15 post en donde con un monstruo como excusa les contábamos una leyenda mitológica en la que éste había tenido un papel estelar.  Desde las Arpías esas divinidades aladas de belleza fabulosa y larga caballera que consiguieron hacer la vida imposible a un rey de Tracia llamado Fineo, a las Sirenas que con su embaucador canto deboraban a cuantos navegantes podían hasta que un día Ulises logró escapar de sus aguas, pasando por Argos el monstruo que todo lo ve, Cerbero el perro de Hades el dios de los infiernos, Escila y Caribdis los dos monstruos marinos más voraces que nos podamos imaginar y que nos darán pie a hablaros de dos de los héroes más famosos de la mitología griega Ulises y Heracles... 

Todo esto y mucho simplemente pinchando en cada una de las imágenes


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Arpías
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Argos
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Basilisco
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Sirenas
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Pintemos un monstruo, por Leonardo da Vinci