domingo, 29 de diciembre de 2013

The Peter Pan Alphabet, Primera Parte

The Peter Pan
Alphabet

By
Oliver Herford

 image
New York Charles Scribner’s Sons 1907
A is for Adams
B stands for the Boys
C is the Crocodile
 D is for DoodleDoo
 E is the Exit
F is the Fight
 G is Old Glory
H stands for Hook
 I’s for the Indian Girl
J is for John
 K stands for a Kiss
L is the Lion
M is for Michael
 N is for Napoleon and Nana
 O’s for Odds-fish!!

sábado, 28 de diciembre de 2013

Las aventuras de Sofia y Dama


Pan de dátiles

María Peña Lombao




- Sofía, ¡qué collar más bonito!
- ¡Gracias abuelo! Es de perlas -dijo muy coqueta
- Pues estás muy guapa, ¡y tu también Dama! Pasadlo bien y volved pronto ¡no os despistéis de la hora!


File:Gustav Klimt 068.jpg

    Se fueron al bosque sobre las sandalias amarillas. Dama encima de la cabeza de Sofía, como siempre. Desde lejos se las veía volar entre las ramas y las perlas de los collares brillaban cuando les daba la luz del sol. Iban muy contentas con sus collares nuevos deseando llegar a casa de Lubina y conocer su mundo. Sofía, que hacía poco tiempo que había aprendido a bucear, bajaría con su perra al fondo del mar y merendarían en casa de Lubina. 



Iban hablando con curiosidad del tipo de comida que merendarían de las lubinas, si sería dulce: magdalenas, chocolate, membrillo…o si sería una merienda salada, porque vivían en agua salada: aceitunas, maizitos, patatas fritas. A medida que hablaban de meriendas ricas les iba entrando hambre y al mismo tiempo que sus barrigas hacían ruido, saludaban a todos los animales del suelo y a todos los pájaros que se cruzaron por el camino, como si fueran princesas: - ¡Adios adiós! les decían con la mano y una sonrisa- Nos vamos al mar ¡Volvemos por la tarde-tarde! ¡Flequillo mira! Tengo un collar de perlas que son estrellas quietas y dan luz por la noche y por el día sirven para bucear! Sofía cantaba a los cuatro vientos su nuevo adorno. 
Vuela que te vuela, con el sol y el viento fresco en la cara de Sofía y Dama, llegaron al mar y fueron a la roca más alejada de la tierra a llamar por Lubina:
- ¡Lubina, Lubina!

File:Gustav Klimt 050.jpg

Salió Lubina de un brinco espumoso:
- ¡Chicas! ¡Pero hay que ver que guapas estáis! 
Dama se apartó el flequillo con el rabo y se puso un poco colorada
- Enhorabuena por vuestro collar -les dijo Lubina-,no está mal para ser el primero ¡Seguidme!



Saltaron a la de tres y en fila india: Lubina, Sofía y Dama se fueron mar abajo rumbo al pueblo de Lubina. El mar primero era verde pero según bajaban se ponía azul y luego había zonas verdes y otras azules y amarillas. Pasaban manadas de peces en barco, trabajando con sus redes en el fondo del mar. Cada tipo de pez trabajaba de una cosa, unos en fábricas de yogures, otros en el negocio de la madera, otros eran profesores y así la vida del fondo del mar estaba muy ordenada. Llegaron a Lubilandia, que era un pueblo con un mercado antiguo. También había un pequeño parque con helechos y una torre. La plaza principal estaba llena de gente bebiendo agua de mar en pajita y cangrejos tejiendo jerseys para el próximo invierno. 
Lubina no paraba de hablar y les contaba las historias de las cosas. Llegaron a casa y fueron a la cocina. Lubina les dijo que los peces gallegos siempre estaban en la cocina, que casi nunca usaban el salón y que los peces de Finlandia o Nueva Guinea utilizaban mucho más el salón



- ¿Para qué sirve esto?
- Para hacer pan. Se llama panificadora. Me la compré por internet hace un par de meses porque siempre me daba pereza salir a por pan, y estoy encantada. Estaba de oferta. Vamos a hacer la merienda.
Sofía se puso manos a la obra y mientras ayudaba a Lubina a mezclar la levadura, la harina, la sal y una pizca de azúcar, Dama programaba la panificadora y se relamía entera del hocico hasta las orejas. Luego Lubina calentó leche condensada y Sofía puso la mesa. Dama movía el rabo a toda velocidad mirando los minutos que quedaban para que de aquella máquina temblorosa saliera un pan de pasas y dátiles caliente y tierno. Se sentaron a la mesa delante del pan rechoncho y esponjoso y lo comían con la mano y lo mojaban en la leche y hacían sopas que Sofía se bebía, Dama relamía y Lubina sorbía. Las tres se rieron y compartieron la merienda en compañía, hasta que llegó la hora de volver a casa y se despidieron en la puerta.



- ¡Adios Lubina! Gracias por enseñarnos tu casa y darnos de merendar. La próxima vez invito yo, en el río.
- Ay Sofía, mira que yo soy de mar…
- No te preocupes, te venimos a buscar y te llevamos río arriba en una barca de lana
- ¿De lana? ¿Lana de jersey?
- Si Lubina, una barca de lana que utilizan en el bosque para que los peces de río vayan al mar y los de mar suban al río. Es lana térmica y es suave y gustosa. Te venimos a buscar mañana y merendamos con Flequillo, ¿te parece?
- ¡Planazo!
- ¡Hasta mañana pues!



Sofía y Dama deshicieron el camino hasta llegar a la superficie, nadaron un poco y volaron con los brazos abiertos y los ojos cerrados para secarse bien y que nadie sospechase de que habían llegado al mar.
- ¡A cenar!
- Uy, abuelo, es que ya no tenemos hambre. Acabamos de comer pan de dátiles de Lubinolandia, que es un dulce típico de allí. Como la tarta de Santiago, pero más rica porque tiene tropezones de miel y frutos secos. Toma, te trajimos un trozo. 
- Gracias Sofía, tiene muy buen pinta.
- Es que lo hicimos en una panadería que compró Lubina y que hace pan. Es casero del mar, todo con ingredientes naturales ¡Nos vamos a dormir abuelo!
- A dormir pequeña, para poder soñar y mañana contarles a todos, las aventuras que han de pasar.




Ilustraciones de Gustav Klimt

Si queréis seguir leyendo historias de Sofía y Dama os dejamos el enlace de todas las publicadas.



miércoles, 25 de diciembre de 2013

Twas the Night Before Christmas, de Clement Moore. Ilustraciones Jessie Willcox Smith

Houghton Mifflin Company

Boston

Copyright © 1912 by Houghton Mifflin Company
 was the night before Christmas, when all through the house.
 Not a creature was stirring, not even a mouse;
The stockings were hung by the chimney with care
In hopes that St. Nicholas soon would be there;

he children were nestled all snug in their beds,
While visions of sugar-plums danced in their heads;
And mamma in her kerchief, and I in my cap,
Had just settled our brains for a long winter's nap,


hen out on the lawn there arose such a clatter,
I sprang from the bed to see what was the matter.
Away to the window I flew like a flash,
Tore open the shutters and threw up the sash.


he moon on the breast of the new-fallen snow
Gave the lustre of mid-day to objects below,
When, what to my wondering eyes should appear,
But a miniature sleigh, and eight tiny reindeer,


ith a little old driver, so lively and quick,
I knew in a moment it must be St. Nick.
More rapid than eagles his coursers they came,
And he whistled, and shouted, and called them by name:



ow, Dasher! now, Dancer! now, Prancer and Vixen!
On, Comet! on, Cupid! on, Donder and Blitzen!
To the top of the porch! to the top of the wall!
Now dash away! dash away! dash away all!"




s dry leaves that before the wild hurricane fly,
When they meet with an obstacle, mount to the sky;
So up to the house-top the coursers they flew,
With the sleigh full of Toys, and St. Nicholas too.



nd then, in a twinkling, I heard on the roof
The prancing and pawing of each little hoof.
As I drew in my head, and was turning around,
Down the chimney St. Nicholas came with a bound.



e was dressed all in fur, from his head to his foot,
And his clothes were all tarnished with ashes and soot;
A bundle of Toys he had flung on his back,
And he looked like a peddler just opening his pack. 




is eyes—how they twinkled! his dimples how merry!
His cheeks were like roses, his nose like a cherry!
His droll little mouth was drawn up like a bow,
And the beard of his chin was as white as the snow;



he stump of a pipe he held tight in his teeth,
And the smoke it encircled his head like a wreath;
He had a broad face and a little round belly,
That shook when he laughed, like a bowlful of jelly.


e was chubby and plump, a right jolly old elf,
And I laughed when I saw him, in spite of myself;
A wink of his eye and a twist of his head,
Soon gave me to know I had nothing to dread;


e spoke not a word, but went straight to his work,
And filled all the stockings; then turned with a jerk,
And laying his finger aside of his nose,
And giving a nod, up the chimney he rose;


e sprang to his sleigh, to his team gave a whistle,
And away they all flew like the down of a thistle.
But I heard him exclaim, ere he drove out of sight,
"Happy Christmas to all, and to all a good-night."