miércoles, 29 de enero de 2014

Thomas and the School Trip, by W. Awdry


 

Es un gran día 
en la estación de trenes.
"¡Estemos preparados!"
 dice Thomas la locomotora.
Fiu, Fiu.
La estación de trenes está preparada.
Incluso el señor Topham Hatt está listo.
¿Preparados para qué?  
Niños - en una excursión escolar

¡Piii!, ¡Piii!
¡Aquí vienen!
- grita Thomas.
"Hola, hola" -se hincha
Mi nombre es Thomas
Mira como empujo.
Mira como tiro.
Thomas está muy contento.
Pero enseguida Thomas 
se tiene que ir.
Tiene trabajo que hacer 

 en su línea.
Pobre Thomas. 
Está triste.
Quiere quedarse.
 Quiere jugar
El señor Topham Hatt
 tiene una idea.
"Thomas, haz tu trabajo. 
Vuelve pronto y podrás 
llevar a los niños de vuelta a casa
Pero recuerda. 
No puedes retrasarte.
Debes estar a la hora u otro
llevará a los niños"
 
"Me daré prisa, 
me daré prisa" 
dice Thomas.
Sus vagones Annie y 
Clarabel dicen: 
"Nosotros también nos daremos prisa"
Chu, chu, chuuu!
Mientras recorre su línea
Thomas va todo lo rápido que puede.
 En lo alto de una montaña.
Sobre un puente
A través de un tunel.
Thomas para en cada estación
¡Por fin!
El trabajo está hecho.
"Justo a tiempo. 
Justo a tiempo," 
resopla Thomas.
"Ahora volvamos rápido. 
Volvamos rápido,"
 soplan Annie y Clarabel.
Pero Thomas no puede correr. 
Thomas tiene que esperar.
Y esperar.
Y seguir esperando.
¡Oh no!
¿Llegará Thomas tarde?
¿Serán James o Henry los 
que lleven a los niños a casa?
¡Oh, no!
Ahora ¿Qué pasa hay adelante?
Es Bertie, el autobús. 
Se ha estropeado.
Thomas quiere ayudar.
Pero entonces será tarde, 
demasiado tarde.
Pararse o seguir.
Ayudar o apurarse.
¿Qué debe hacer Thomas?
 
Screeeeech!
Thomas se para.
No puede abandonar a un amigo.
¿Puedes llevar a mis pasajeros?,
 le pregunta Bertie.
¡Mira!
¡Son los niños!
Bertie los estaba llevando a su casa.
¡Hurra por Thomas!
¡Ha salvado el día!

martes, 28 de enero de 2014

El tren Thomas, de Wilbert Vere Awdry

El mundo de los trenes siempre ha fascinado a los niños. Basta mirar la programación de las cadenas infantiles: Chuggington, El dino tren, Thomas y sus amigos... Es precisamente de esta última serie de dibujos animados infantil de la que os quiero hablar, porque pese a llevar treinta años en antena, es una de las preferidas de los niños de todo el mundo, en especial de los británicos, algo lógico porque la serie nació allí.


En 1984 la cadena británica  ITV Anglia Television emitía por primera vez un capítulo de Thomas y sus amigos, y el éxito fue muy rápido. Nada sorprendente si tenemos en cuenta que Thomas no era un desconocido para los niños británicos, llevaban cerca de cuarenta años leyendo sus aventuras, desde 1945 concretamente, fecha en la que el reverendo Wilbert Vere Awdry publicó el primer libro de The Railway Series. Veamos como se gestó la historia.

 










Podríamos decir que todo empezó por un sarampión. Sí, sí... habéis leído bien... sarampión, porque esta historia fue creada por el reverendo Awdry para entrener a su hijo Christopher cuando estaba convaleciente. Christopher era un pequeño niño de cuatro años que, como a muchos, le fascinaban los trenes y su padre, para que no se aburriera, le construyó un pequeño tren de madera al que hizo protagonista de un montón de historias que discurrían en la pintoreca estación de una ficticia isla de Irlanda llamada Sodor.


La cosa empezó a tomar cuerpo y las historias comenzaron a publicarse. La primera de ellas llevaba el título de Las tres locomotoras (1945) y enseguida, justo un año después, apareció la colección de cuatro cuentos de El tren Thomas: Thomas y Gordon, Los trenes de Thomas, Thomas y los camiones y Thomas y el tren averiado.


El éxito fue tan grande que el reverendo Awdry continúo escribiendo nuevas aventuras con Thomas y sus amigos como protagonistas durante toda su vida (en total fueron veintiséis las que escribió) y desde su muerte es su hijo Christopher, nadie mejor, el que continúa escribiéndolas. Por supuesto hay toda una importante mercadería detrás de ellas, además de audiolibros y la serie de dibujos animados a la que mencionábamos al comenzar este post.


Las ilustraciones creadas por Reginald Payne, base del trabajo que utilizaría a partir del tercer libro Reginald Dalby, tienen mucho que ver en este éxito. En ellas aparecerá Thomas con una pícara sonrisa para comandar las aventuras de un grupo de trenes y vehículos que actúan y sienten como si fuesen humanos.

Hay que resaltar que una característica común a la mayoría de las historias es que si bien Thomas suele tener la virtud de irritar al propietario de la estación, normalmente siempre acaba por hacer lo correcto y convertirse en una locomotora realmente útil.


Si os ha gustado la historia, lo mejor que podemos hacer es leerla. Por eso esta tarde publicaremos una de sus aventuras: Thomas y la excursión escolar.

Os esperamos.




Historia trágica con final feliz, de Regina Pessoa

Apenas siete minutos y una estupenda historia de Regina Pessoa sobre la aceptación de la diferencia. Espero que os guste.


Nos hemos trasladado. Encontrarás Historia trágica con final feliz en:






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